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Fusildechispas.com apareció en línea en junio de 2005, y solo unos meses después un grupo de bloggers y periodistas le otorgó un premio como el mejor blog hecho en Costa Rica. Desde entonces ha crecido a punta de un trabajo dedicado y uno que otro escándalo menor.
“El Fusil” es una creación de Cristian Cambronero, un comunicador multimedia que a sus 28 años ya ha traveseado la prensa escrita, la radio y la televisión. Creó su primer online magazine en el año 2000, consiguió suficientes lectores como para vivir de la web, y desde entonces no se desconecta.
Aunque con frecuencia genera sus propios contenidos, el fuerte del blog es la opinión. Es un “DJ de información” que acomoda las piezas en la página, señala el acento y e intenta matizar con humor. Algunas veces hasta lo logra. Política y actualidad nacional, tendencias en internet, y ocio, son temas recurrentes.
Hoy, con 4 años en línea, Fusildechispas es uno de los blogs independientes más leídos del país, aunque muchos no entiendan por qué.
¿Y si hacemos un sex tape? 11/5/09
El video sexual es el papá de todos los videos virales. Cualquier campaña de marketing viral (tan manoseado en nuestros días) se desearía los niveles de difusión y expectativa que alcanzan los sex tapes de las famosas, medio famosos y pelagatos. El sex tape es una bomba por definición, un culebrón con todos los ingredientes, incluyendo –casi siempre- el final feliz. Con el clip viene el safis, la intriga del robo, la transacción oscura, la denuncia, el pleito, la amenaza de demanda que no se concreta nunca… la urgencia por no ser el último en verlo y el morbo de que esa “desgracia” ajena resulte tan placentera.
El video porno de un mortal conocido es especialmente impactante en una sociedad mojigata. Corre como la pólvora en un país minúsculo donde todo mundo mete mano mientras silba y aplaude. No está en ninguna parte, pero todo el mundo lo tiene. Su efectividad es tal, que el impacto se consigue incluso aunque el video en sí no exista. Basta el rumor de que se viene, para que una avalancha de mal amansados corra a preguntarle a Google dónde es que están las muestras de cariño de la octava símbolo nacional.
La era moderna del porno casero filtrado inició en el 98 en las sábanas de Pamela y Tommy Lee. Fred Durst, Jenna Lewis y Collin Farrell son algunos de los que siguieron en la fila. Paris Hilton fue la primera visionaria que, después del berrinche de turno, optó por licenciar su video y aún sigue cobrando regalías. Apenas el año pasado, un video sexual le costó su puesto al ministro de salud de Malasia. Aquí, eso sí , nos estrenamos hace apenas unos años, no mucho después de que todo el pueblo chico tuviera que ver con una chavala que hablaba sin tapujos de su trabajo haciendo porno. ¡Sodoma y Gomorra!
Pero ahora la historia es otra, así como no se ocupa un video para desatar un escándalo por un video, tampoco se ocupa al famoso. Cualquier hija de vecino o perico de los palotes puede ser víctima (queriendo o no) del hambre colectiva por verlos fajando. Arreglacompus sin vigilancia, empleados de mudanzas que se roban las cámaras, el tipo que compró la laptop, o el bicho que le arrebató el celular; basta un segundo para que del video sea el virus que se multiplica como un enjambre imparable.
No hay cuidado que baste ni advertencia que cale. Las cámaras, como las camas, están en todas partes y la tentación parece ser demasiada. Por eso la mejor receta es la preproducción: si los va a ver medio mundo, por lo menos no salgan despeinados, prueben el audio, ensayen sus líneas y cuiden la luz. Y eviten ir a llorar a la tele, cuando ya la torta esté terminadita.
¡Listos para competir! 26/5/09
Finalmente esta mañana terminó para mi una nueva pesadilla con el sello de calidad ICE: Un “upgrade” en mi conexión ADSL que debía tomar 48 horas se extendió por 130. Fui de los elegidos para el infortunio. Como las de otros cientos de clientes, mi conexión no aplicaba para el aumento de velocidad que hizo el ICE en febrero. Ninguno de los reclamos y gestiones surtió efecto entonces, así que, hijos del monopolio: resignación.
Por estos días, la empresa de todos los ticos decidió realizar la actualización en esas cuentas para poder proceder con el aumento. El pasado miércoles, sin previo aviso mi conexión quedó suspendida. Tras un par de esperas de 45 minutos cada una (no exagero) me enteré de todo lo anterior por medio de los agentes de “soporte”. El corte tardaría “un máximo de 48 horas”, es decir que para la mañana del viernes todo debía volver a la normalidad, lo cual –iluso yo- no ocurrió. Otra media hora de espera en el teléfono, y atención a la genialidad: cuando uno llama a reportar un problema con la conexión a internet, una grabación le indica que “si desea” puede realizar el reporte… ¡por email!
Nadie me supo explicar qué había ocurrido “se supone que todo debería estar bien”, y “el puerto no aparece habilitado”, fueron las respuestas que sirvieron de preámbulo a un fin de semana sin sobredosis de información, sin las filias y fobias de Twitter, y sin avalanchas de tests de Facebook. Es más, ahora que lo pienso, esto pudo haber sido personal. Es probable que Pedro Pablo subestime a los usuarios de internet como lo hace con los usuarios de SMS. Si perdés el tiempo en estupideces inútiles como las redes sociales, la lectura de medios extranjeros, el intercambio de información, o el email, no tendrás mayor problema en que te corten la conexión por 5 miserables días, ¿no?
Siempre he sostenido mi convicción de que la situación no será muy distinta con los proveedores privados que entrarán al mercado pronto. La competencia no traerá el edén del servicio al cliente con el que muchos sueñan. Pero es imposible que el servicio que nos ofrezcan sea peor que el que hoy nos da el ICE. Y ojo que no hablo de nada más que de servicio al cliente, no estoy considerando la calidad del servicio, ni la labor social del ICE, etc. Hablo de centrales de soporte saturadas con agentes desinformados incapaces de ofrecer respuestas certeras, una capacidad de reacción totalmente aletargada, ninguna consideración ni cortesía para con los clientes –aún en casos de inconvenientes previsibles o programados-, en fin.
Pero el ICE apuesta por cambiar un logo feo por otro horrible, estrena un slogan cliché, y se mete a jugar quedó a las redes sociales, como si fuera con chupa chupas que se asegura la lealtad de un cliente. Dicen que para verdades el tiempo, pero al menos yo, cuento los días para probar con la alternativa. |