Seguir es fácil, hacer siempre lo mismo es más un acto de la fuerza cinética que una cuestión de disciplina. Pero la rutina nunca ha hecho historia, es el cambio lo que trasciende  aunque sea complicado y doloroso. Dejar es difícil.   Todas estas historias tratan sobre el después de un antes particular, de la vida sin el futbol, la patria o la religión. De la vida fuera de la cárcel, que es la única que cuenta.

Salir de prisión es como soñar y despertar todo sudoroso, con falta de aliento y desorientado. Innumerables veces durante casi tres décadas tras las rejas, soñé que había salido de la prisión. Eran sueños largos, vívidos, intensos y llenos de detalles.

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Por Marcelo Castro

Cuando yo tenía 15 años vivía en el campo, entre cafetales y lecherías, y no sabía qué era eso de “salir del clóset”. Es más, no sabía que existía la palabra “clóset”, pues al mueble donde guardábamos la ropa le llamábamos ropero.

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Eran los años 50 y el generalísimo Francisco Franco Bahamonde, “caudillo de España por la gracia de Dios”, apenas estaba cumpliendo su segundo decenio de gobierno.

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Por Wílmer López

Si me hubiesen dado la opción de elegir cómo dejar el futbol, no habría podido pedir más de lo que sucedió el día de mi retiro. Imagínense: ¡reventa para un partido de despedida! Hasta los posters que estábamos regalando los empezaron a vender. Llegó más gente de la que cabía en el estadio, así que quienes no pudieron entrar procuraron acercarse lo más posible para ver el partido a orillas del Morera; aquello parecía un concierto.

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A los 29 años me consideraba un tipo afortunado: era director del Buró de la Agencia Latinoamericana de Noticias Prensa Latina en Moscú, tenía un auto Lada bastante nuevo y hacía lo que más me gustaba: escribir de todo lo que acontecía en la antigua Unión Soviética. Créanme, era bien entretenido.

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Por Miguel Ángel Rodríguez

Dejar cualquier actividad con la que uno esté realmente comprometido, para la cual ha forjado planes y acariciado sueños, es un trauma. Y, claro, su gravedad es mayor cuanto más esfuerzo y dificultad entrañó alcanzarla.

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