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Maneje su autoayuda
- Por Revista SoHo
- Publicado 05/12/2010
- Profesor Solecismo
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Recomiendo estos libros de autoayuda: El éxito no es inevitable; Termine lo que el fracaso empezó; Explote su mediocridad; Relájese ya, que usted a nadie le importa.. Por Víctor Hurtado Oviedo |
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–Profesor: El otro día, yo estaba en mi carrito escuchando un disco de Alejandro Fernández, que se llama Boleros asesinos o Asesino de boleros, y, en lo mejor de sus gritos, se me autosuicidó la batería del auto; pero yo soy bien vivo y saqué un libro de autoayuda que había comprado para emergencias urgentes. Cuál no sería mi inesperada sorpresa que, cuando lo abrí, no me ayudó a reparar mi auto: el libro era una tremenda hablada de un chocolate para el alma. ¿A esto llaman “autoayuda”? He montado en cólera y, como Condorito, exijo una explicación a los libros de autoayuda. ¿Qué me aconseja, dilecto profesor? Su ayudante, Batericio Varado. –Ingenuo amigo: ¿a dónde se fue usted cuando le tocó pensar? Usted cree que los libros de autoayuda sirven para ayudar a quienes se les descomponen los autos. La fuga de cerebros empezó en su cabeza, de modo que esta fuga, que se inventó como una metáfora, en usted es una realidad. No, gemible amigo; los libros de autoayuda sirven para animar a quienes tienen la mufla de la moral en el suelo. Un consejo: sáquele partido a sus ridiculeces y escriba otro manual de autoayuda, pero redáctelo en tercera persona para que los vengativos lectores no se lo achaquen a usted. Siempre que boto mis libros de autoayuda, me los devuelven, de modo que deseo obsequiárselos para que usted los tome de modelos. Le paso la lista: No se conforme con cualquier fracaso; ¿Renunció su superego?; Quienes lo envidian no saben lo que usted vale; Manual de electricidad del guerrero de la luz; ¡Ánimo, hay cosas peores que usted!; El lado bueno del desastre total; La reencarnación es su solución; Insignificante pero feliz; Más vale solo que acompañado de usted; Maneje su decadencia; Sí, soy tonto, ¿y qué?; Exija respeto, pero no insista. ¿Por qué los demás siempre tienen razón?; Hundido en el diván; Dele la última oportunidad a su última esperanza; ¿Dónde está el ratón que se comió el queso para la sopa de pollo del alquimista de la quinta montaña?; Por lo menos, ámese usted; Su soledad se acaba porque las desgracias nunca vienen solas; El éxito no es inevitable; Termine lo que el fracaso empezó; Relájese ya, que usted a nadie le importa. Las piltrafas de su dignidad no son problema; Cuando es mejor no confiar en la esperanza; Forzando las puertas del éxito, metiéndose por una ventana de oportunidad y quedándose a vivir en un nicho del mercado; Del charco a la depresión; ¿Ha pensado en por qué nadie le pide consejos?; Las derrotas nos hacen mejores fracasados; Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus y usted no debería estar aquí. No se conforme con lo mejor cuando puede recibir lo que merece; El suelo es el límite; Cómo destruir un corazón irreparable; ¿Lo traicionó su perro?; Usted no se conviene; Escoja bien su último deseo; La vida es lo mejor que les ha ocurrido a los demás; ¡Véndase bien, hombre-baratija!; De mal en peor y en usted; Explote su mediocridad; El zodiaco no tiene la culpa; Yo vencí mis ganas de triunfar. Autodestructivo con razón; ¿Para qué sirven los que no sirven para nada?; Yo caí desde la montaña del éxito; La vida sí puede ser tan cruel; ¿Qué sintió cuando su gurú le confesó que no quisiera ser usted?; Recoja ya los frutos del desierto de su vida; Cómo aprovechar el desprecio de la gente; Si usted es el problema, nadie es la solución; ¿Quién le ha dicho que hay futuro?; Sea el capitán de su propio naufragio. Usted confunde las cosas. La palabra griega ‘autós’ significa ‘propio’, ‘por uno mismo’; ha dado origen a nuestro término ‘auto’’, usado para referirse a sí propio. ‘Automóvil’ es el objeto móvil por sí mismo. Abreviado, el término ‘automóvil’ da ‘auto’ (vehículo), que a su vez entra en ‘autopista’. ‘Autobús’ es la abreviación y la fusión de ‘auto(móvil)’ y ‘(ómni)bus’. ‘Autosuicidio’ es una rebuznancia pues, en latín, ‘sui’ es ‘de sí’ (= auto); ‘cidium’ es ‘muerte dada a’. Cuando el significado de una palabra “se refleja” en algo o alguien, se dice ‘autogol’, ‘autobiografía’, ‘automático’, ‘autógrafo’, ‘autóctono’ (de la misma tierra), etcétera. ‘Autoayuda’ no se relaciona con ‘automóvil’, sollozable Batericio. Levante ese desánimo pues el suicidio de su batería lo salvó de recibir más coces vocales de Alejandro Fernández, quien canta mal porque no hay crimen perfecto. La próxima vez que él suene, no monte en cólera: monte en potrillo y autodesconecte la batería. |
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