Observar y reproducir la vida cotidiana es el oficio de Nacho. Artista por convicción y con el cuento como medio preferido, sus personajes enfrentan situaciones comunes desde perspectivas particulares. Son sus historias un inesperado tributo a la vida humana, llenas de cuestionamientos existenciales y generosas en espacio para la introspección.

En las letras de Ignacio, el reflejo de la realidad urbana brilla fantástico. Así ha sido reconocido por el colectivo artístico Contratiempo, motor de una revista mensual y un taller literario en la ciudad de Chicago, lugar de donde el escritor recién ha regresado.