A medida que Costa Rica deja de ser un país de paz, de bienestar y de tolerancia moral e ideológica, más y más ticos salen huyendo...
Edición 40
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A medida que Costa Rica deja de ser un país de paz, de bienestar y de tolerancia moral e ideológica, más y más ticos salen huyendo... Por Julio Román |
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Los costarricenses están “dando caña” en España, como reza la expresión ibérica. “Dar caña” significa meter presión, incluso agresivamente, a alguien o a algo. Y es lo que están haciendo cada vez más compatriotas nuestros allá en la Madre Patria. A medida que Costa Rica deja de ser un país de paz, de bienestar y de tolerancia moral e ideológica, más y más ticos salen huyendo hacia España a la busca y recuperación de esos valores. El caso más emblemático es el del transexual costarricense nacido Geovannie Guido, actualmente reconvertido en la española Thannya Melissa Guido. Este joven llegó a España y pidió asilo político por discriminación. Las autoridades españolas le preguntaron si no le daba vergüenza, si él procedía de un país sin ejército, de amplia trayectoria pacífica y Premio Nóbel de la Paz. Guido les respondió: “Pueblo pequeño, infierno grande”. Y según cuenta la leyenda que ha crecido alrededor de su persona, este tico desafió a los oficiales diciéndoles: “Vístanse de mujeres y vayan a pasearse a la Plaza de la Cultura; después hablamos”. Actualmente, Thannya Melissa es una de las Reinas imprescindibles en las míticas fiestas gays del madrileño barrio de Chueca. Más beligerante es sin duda Yessenia Chinchilla, oriunda de Cartago y ahora española gracias a sus bisabuelos. Chinchilla tiene demandado sin contemplaciones al Estado español por negarse a darle un pene que, aduce, debió darle la Madre Naturaleza. Esta cartaga juega con ventaja: es uno de los inmigrantes costarricenses más cultos y estudiados de cuantos hay ahora en España, exceptuando al ciudadano costarricense Figueres Olsen. Nuestro expresidente obtuvo la nacionalidad española en un santiamén, mientras en Costa Rica la Justicia le espera para saldar cuentas. A José María le pasa como a Thannya Melissa: no tiene muchas ganas de regresar al terruño y tener que verse las caras con las autoridades ticas. |
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