Shutter Island - Alice in Wonderland - The hurt Locker - Precious
- Por Santiago Peredo
- Publicado 04/8/2010
- Cine
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Dos de los grandes, Martin Scorsese y Tim Burton, nos traen sus últimas criaturas; súmele dos ganadoras del Oscar 2010. Cuidado pierde. Por Santiago Peredo |
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Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo), ambos policías, viajan en un bote en medio de la bruma de la bahía de Boston. Su destino, una isla en la que se encuentra el Hospital Ashecliffe, un reclusorio al que envían a los enfermos psiquiátricos más perversos. Es el año 1954, tiempos de la guerra fría, la paranoia y las lobotomías. Ambos deberán descifrar el misterio que rodea la desaparición de una paciente lunática, recluida ahí por el asesinato de sus tres hijos. En manos de Scorsese, Shutter Island es técnicamente impecable y Leonardo DiCaprio es simplemente soberbio. |
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Alicia creció; tiene casi diecinueve años y su primer viaje al país de las maravillas habita su mente a manera de pesadillas, o pesadilla, deberíamos decir. “Siempre es la misma”, nos cuenta en cierto momento. Como muchos, al crecer, Alicia perdió esa capacidad de cruzar al otro lado del espejo. Para ella, aquel viaje nunca existió. Ahora que está de regreso en aquella mágica tierra, Alicia debe devolver la paz a un mundo en el que no se le ha olvidado. De nuevo, la dupla Burton-Depp se apunta otro triunfo cinematográfico; Lewis Carroll la habría amado. |
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‘The Hurt Locker’ habla de la guerra; no la de Iraq (aunque los hechos narrados se ubican en ese país), sino en abstracto, de ella como fenómeno humano y sus implicaciones. En el camino de esta historia, la directora y el guionista (Mark Boal) nos susurran al oído temas como el miedo y la valentía, la esperanza y la frustración, el deber y la imposición. Al final de cuentas, ambos construyen un andamiaje tan fuerte pero al tiempo tan sutil, que opera a nivel inconsciente para llevarnos a un punto en el que realmente sentimos miedo; miedo de volar en mil pedazos en cualquier momento. |
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Precious tiene 16 años, vive en el Harlem de los ochenta. Su vida es un infierno; en el colegio, en la calle, en su casa. Sus compañeros se mofan, al igual que sus vecinos, pues Precious es obesa y fea. En casa su sufrimiento es mayor. Su madre abusa de ella física y psicológicamente. Su padre, una figura ausente, la viola; de él ya engendró una niña, y ahora espera un segundo bebé. Lo irónico de todo es que esta es una de las cintas más bellas de esta temporada. ¿Será porque en ella escuchamos los ecos de la propia Gabourey Sidibe, quien le da vida? |
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