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Cómo es ser tuerto
- Por Super Admin
- Publicado 03/11/2010
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Por José Manuel Peña Namoyure
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A 52 años desde que perdí el ojo izquierdo (tenía 5), me piden que hable acerca de la experiencia de un “tuerto” y ello implica volver la mirada a mi natal Liberia, la otrora Ciudad Blanca, bucólica, solidaria, fraternal, con una sola escuela, un único colegio, con poca población, donde todos nos conocíamos. Cerca de nuestro hogar, había una palmera de pipas que, cuando se desprendía una de ellas (sonaba fuerte), los niños salíamos soplados a recogerla como un trofeo, abrirla y saborear el dulce néctar, luego pelarla para el coco delicioso. Yo era el menor de la casa, nunca llegaba de primero, esa impotencia producía llanto y la abuela alcahueta obligaba a los demás a darme la pipa para travesearla, hasta que un día, cogí el machete y un trozo de madera para pelarla, con tan mala suerte que en vez de darle a la estopa (recubrimiento de la pipa), le di al palo y la punta del objeto punzante tocó el iris de mi ojo izquierdo. Recuerdo que sentí un fuerte dolor, me llevaron a la Unidad Sanitaria, me pusieron un medicamento y me mandaron para la casa con el ojo color azul (ojo de pescado), porque pensar en un oftalmólogo era un sueño y creo que aún, en este siglo XXI, ese servicio es añorado en el hospital liberiano. Varios años después, le conté ese episodio a un especialista, quien me dijo que con una atención pronta se hubiera solucionado el problema, pero como fiel creyente, creo que Dios me tenía reservada una mirada unidireccional y nunca he protestado. De modo que entré a la escuela Ascensión Esquivel con ojos de distinto color y eso impresionaba a los demás niños, por lo que a veces me sentía incómodo. Con el tiempo, todo eso se volvió normal y al igual que los otros carajillos jugaba y estudiaba sin reparar en la disminución visual, a lo mejor porque también soy zurdo. Pero al llegar a sexto grado, sentí unos dolores fuertes en el ojo malo y me llevaron al policlínico del Seguro Social (actual Hospital Calderón Guardia), donde el doctor Mena Ugalde me vio y decidió operarme, sacó el ojo y quedó un vacío que debió llenarse con una prótesis u “ojo de vidrio”, de manera que eso obligó a tapar el “problema” con anteojos oscuros, mañana, tarde y noche, por un poco de vanidad y complejo absurdo. Con los eternos espejuelos pasé la niñez, la secundaria y a los 23 años fui a trabajar al hospital de La Anexión en Nicoya, donde fui jefe de personal y administrador. Un día llegaron varias enfermeras a trabajar, entre ellas una mujer delgada, alta y guapa que, con el tiempo, fue y sigue siendo mi compañera, aceptó al “hombre de los eternos anteojos oscuros”. De vez en cuando íbamos a playa Sámara, yo sufría y padecía envidia de la buena, viendo a los bañistas darse chapuzones y gozar de lo lindo con las olas, mientras lo más que hacía era mojarme los pies con todo y ropa. Un día, Teresa, mi esposa, me increpó fuertemente y con ternura me invitó que dejara ese complejo, que me metiera al mar para disfrutar con los niños, lo cual hice y viví momentos de locura y felicidad que es difícil de imaginar. Después de ese gran día, me entusiasmé, cogí valor, fuerza, coraje y valentía para ir a San José en busca de unos anteojos claros que me ayudaran a mejorar la vista y ahí enterré “la eterna oscuridad visual”. Fue un renacer, una catarsis extraordinaria, un repunte total de la autoestima, la felicidad de ver la claridad del día y la oscuridad de la noche diáfanamente, sin obstáculos, temores y complejos que cuesta mucho erradicar. A los 57 años, mi vista es buena, Dios siempre compensa las debilidades, aunque a veces los amigos me reclaman que no les saludé; les aclaro que si pasaron a mi izquierda es que ahí “no betún”, como dicen los pachucos. Los avances médicos y estéticos hacen el milagro de que uno se pueda poner un ojo igual al bueno y con ello mejora la figura, aunque otras veces hay que ir soplado a la óptica a buscar una, cuando por un descuido, la prótesis se va por el hueco del lavatorio, como me ocurrió varias veces. Y algo más: los tuertos como tenemos una sola dirección casi nunca nos equivocamos de camino. |
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11 Respuestas de "Cómo es ser tuerto" 
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said this on 15 Mar 2010 1:59:30 PM CST
wow que increible reportaje .
Yo vivo en mexico y soy la hija de este tuerto orgullosamente , si vieran que mi papa nunca nos conto la historia de como perdio su ojo , obviamente este reportaje me hizo llorar , pero estoy muy orgullosa de el gracias por sacar su reportaje Susan |
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said this on 19 Mar 2010 10:34:43 AM CST
La vida diaria es un continuo de causalidades, donde, respetando otros criterios, nada ocurre por accidente, cada vivencia viene concatenada y, en el caso de Peña Namoyure, el mayor de mis hermanos, tuvo la fortaleza para ir siempre más allá de donde algunos espírtus débiles hubiesen sucumbido. Un acierto de Soho, develar a algunos familiares y amigos, este pasaje en la vida de una de los profesionales en periodismo más destacados no solo en el Guanacaste eterno.
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said this on 20 Mar 2010 7:46:11 PM CST
Siempre he querido preguntarle a mi querido pariente los pormenores de ese percance, pero por jugarrmela de adulto y no andar de boca floja como un güila no le pregunte, y le quiero agradecerle por abrir una página de su antepasado ante los ojos nuestros y acordarnos que cada cual tiene su historia que contar y esperar que la cuente, pero lo importante es contarla. Creo que el pariente me ha tocado el corazøn con esta historia, creo que como una cebolla el querido pariente, pueda rajarse otra historia profunda de esas primeras capas y hacerme llorar.
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said this on 22 Mar 2010 10:26:15 AM CST
Amigo Peñita,este relato esta buenisimo,no sabia lo que te habia pasado,que bueno porque tubiste vision para escoger esta profecion.
A mi me pasaba igual,com mi abuela,ella era muy alcahueta conmigo,yo era el menor de 5 . Saludos amigazo |
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said this on 09 Apr 2010 10:10:40 AM CST
Tengo muchos años de conocer a Peñita y no sabía de su historia ni de su "limitación" Es gracias a este reportaje que me entero y la verdad que le sirve a uno para confirmar que lo importante de las personas es su espíritu, su personalidad y forma de ser. Obviamente nuestro cuerpo y órganos son importantes y cada vez más algunos pueden ser sustituidos por prótesis, pero la integridad, el espítiru y los valores de una persona nada los repone y en eso mi querido y apreciado amigo es afortunado por que los tiene y de sobra y ninguna astilla será capaz de arrebatarselos. Mis respetos.
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said this on 27 Jun 2010 12:00:45 PM CST
He podido ir conociendo poco a poco a mi Amigo Peña Namoyure y en lo que tengo de conocerle siempre le e visto los dos ojos con muy buena visión; por que peñita no aprendió a verlo a uno con los ojos físicos que uno pudiera verle, si no que he visto que Peña Namoyure mira a sus semejantes y sobre todo a los de su querida Provincia del Guanacaste, con los ojos del ALMA.
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said this on 10 Oct 2010 8:23:14 PM CST
CON GRAN ORGULLO PUEDO DECIR QUE EL SEÑOR JOSÉ MANUEL PEÑA,ES UN MIEMBRO MÁS EN MI FAMILIA.SU AMISTAD CON MI PADRE HA SIDO POR MUCHOS AÑOS.EL SER DE UNA FAMILIA HUMILDE,Y CON UNA LIMITACIÓN FÍSICA NO SIGNIFICA QUE NO PODAMOS HACER GRANDES COSAS,PEÑITA ES UN EJEMPLO MARAVILLOSO,DEL QUE QUIERE PUEDE.
MI ESTIMADO PEÑITA,MIS RESPETOS PARA UD Y TODA SU ESTIMADA FAMILIA. Y QUE ORGULLO QUE UD SEA UN LIBERIANO. |
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said this on 03 Nov 2010 1:32:18 PM CST
A los 48 años detectaron que tenía maculopatía en el ojo izquierdo. Ningún oftalmólogo me dio indicación alguna. Afines de ese año 1998 me hicieron dos operaciones pero sin éxito. Así me convertí en el 2º tuerto más famoso...después de Nippur de Lagash... Cuando me cansé y me sequé de tanto llorar, cuando se fueron yendo los terribles dolores que padedía; me dije:"Dios es sabio". Hoy a los 60, me las rebusco bastante bien; extraño a mi hijo mayor y a mi perro que sabían cómo y por qué debían ir siempre a mi derecha.. Hace poco descubrí que aún puedo ver a mis seres queridos, en especial a mi nieto, que puedo ver un atardecer en las sierras. Aunque parezca hipócrita ( que no lo soy ) sigo agradeciendo al Creador todo lo que me ha dado.
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said this on 06 Nov 2010 3:12:35 PM CST
A los 48 años mi retina izquierda tuvo la ocurrencia de desprenderse y así me convertí en tuerto. Siempre busqué a otros semejantes con un problema similar; para evitar recordar, dar respuestas obvias, no escuchar falsas esperanzas y, fundamentalmente, sentirme acompañado. Además confío en que Dios sabe lo que hace.
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said this on 24 Jan 2011 1:15:35 AM CST
hola soy armando desde argentina -catamarca- tambien sufri un accidente a los 8 años donde perdi la vision de mi ojo izquierdo... como secuela de eso me quedaron los puntos -color blanco- en mi ojo.. desde muy chico... me paso esto.. obvio que sufri mucho debido a las cargadas de chicos -entendibles- y otras solo con el fin de discriminarme -mala fe-.. en la actualidad yo lo tomo como algo normal y no me molesta los comentarios ni burlas de los demas.. gracias a dios me falta un año para recibirme de abogado... tan es asi que podria usar una protesis en mi ojo para cubir dicha linea blanca -obvio q es antiestetica- pero la verdad no me importa.. las personas se deben valorar mas alla de lo que son solo por afuera o exterior.
saludos .... |
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said this on 19 Apr 2012 6:04:58 PM CST
Fuí compañero de labores del amigo José Ml. por varios años, él en trabajo social y yo en administración. Siempre mostró inquietudes por las actividades sociales, lo que lo orientó a estudiar periodismo con todo y sus limitaciones. Hoy día es un exitoso periodista que incursiona y destaca en asuntos propios de la guanacastequidad con brillo propio y hasta relata acontecimientos inéditos de su historia de vida, que cualquiera se inhibiera.
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