El filósofo español José Ortega y Gasset dijo: “Lo cursi abriga”, y usted, Pleonasmo, está protegido contra todos los inviernos
Edición 38
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Por Víctor Hurtado Oviedo |
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-Celebérrimo profesor: No por humildosa, mi lira cantatriz es menos digna de entonar un aterciopelado ¡salud! en loor de esta ínclita última página, la cual, con las puras galanuras de la vuestra prosa, siembra –mas ¿qué digo?: ¡fecunda!– los aromosos lirios de la elegancia sobre musgo ignaro de la ajena estulticia. Aunque dípteras, no se me escapan las helenas musas que, ¡oh, profesor!, le decoran el encefálico florero del intelecto: ¡ideas-fuerza que se deshojan sobre el lector cual rosáceos pétalos que la luciérnaga del apolíneo día lanza –¡asaz letífica!– al auroral crepúsculo cuando accesa el telón noctívago del véspero de las estrellas! A propósito de las stellae, ¿qué le pareció Ávatar, profesor? Apropíncuansele eviternos saludos su imperdible metalector, ¡Pleonasmo de Ambages! –Irrespirable amigo: ¿Por qué no descansa? ¿Qué lo lleva a despeñarse en las angustias del pensamiento, a usted, quien, cuando llueven ideas, no debe salir de casa? ¿Por qué no es feliz siendo usted mismo: omitible (quizá), microbiano (tal vez), con muchísimos defectos, pero también sin ninguna virtud? Usted es único, y esto juega a su favor. Lo he leído sin merma de espanto, y debo expresarle que lo admiro: no por escribir así, sino por firmar lo que escribe. Estos ya no son tiempos de valientes, y siempre admira que alguien prefiera quedar en ridículo en vez de quedar en la historia. Si usted fuera libro, sería El declamador sin esfuerzo; si fuese televisión, sería telenovela. ¿Ha notado que, cuando usted pronuncia un discurso, todos miran al piso como si se les hubieran caído las llaves? Quizá usted haya oído hablar de “lo cursi”: es su autobiografía, pero en general. Veamos algunos ejemplos dolorosamente didácticos. Cursis son las falsas chimeneas. Cursi es gritar “¡Sabooor!” si se oye una canción-protesta. Cursis son las citas del francés pronunciadas en inglés. Cursi es exigir rancheras a Plácido Domingo, y Plácido Domingo cuando canta rancheras. Cursi es aplaudir las antirrancheras de “Luis Miguel”. Cursi es quien, al oír un fallo judicial, exclama “¡Contigo hasta tu muerte!” a cierto expresidente, a quien apodaremos Cleptomán. Ya ve usted que no está solo, sino en demasiada compañía. Quizá por esto, el filósofo español José Ortega y Gasset dijo: “Lo cursi abriga”, y usted, Pleonasmo, está protegido contra todos los inviernos. Aparte de su mal gusto, lo que me ha lesionado el parachoques del alma es leer 'Ávatar', con tilde en la primera sílaba. Usted se refiere a una película de tal nombre, y este se pronuncia así en inglés; no obstante, 'avatar' es también una palabra española derivada del sánscrito a través del francés. El sánscrito fue un idioma hablado en la India antigua; fue una de las lenguas indoeuropeas, de las que derivó el latín. En sánscrito, 'avatara' equivale a 'descenso' y alude a las reencarnaciones de dioses indios, como las de Vishnú. Se afirma que este ya se reencarnó nueve veces (en pez, tortuga, Buda, etc.). El décimo avatar será el último, tras el que llegará el fin del mundo, según el brahmanismo. 'Avatar' y 'avatares' significan también 'cambios', por extensión del significado original. A veces, 'avatares' tiene un matiz negativo: “Sufrió los avatares [inconvenientes] del destino”: tal sucede cuando uno escucha un antidiscurso como el de usted. En ciertos juegos de computación, el avatar es una imagen tridimensional de una persona; aquella interactúa con el avatar de otras: todo en un ambiente informático que los modernos llaman bárbaramente 'virtual'. En todo caso, 'avatar' siempre debe pronunciarse 'avatár', no 'ávatar', aunque la película sea de habla inglesa. Lo mismo vale para grupos deportivos, como el Arsenal ('arsenál') inglés y el Milán (no 'mílan') italiano, aunque este equipo haya sido fundado por ingleses en Italia. Bueno, inaudible amigo, lo dejo solo, aunque, en su caso, estar solo ya es estar mal acompañado. Le acepto sus afectuosos saludos, pero que sea la última vez. ¡Ah!: todavía no veo Avatar. |
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