El año viejo dejó abundantes listas de lo más vendido, lo más popular y lo más recomendado. Esta no es una de ellas. Acá le compartimos 5 películas de las que no se habló lo suficiente, joyas silenciosas del 2009.

Por Andrés Kelmer

 

Si usted disfruta de un buen thriller y de una buena película de guerra, no puede dejar pasar este film. The Hurt Locker narra la historia de tres soldados norteamericanos, especialistas en desactivar bombas, en plena guerra de Irak. A partir de ese escenario (que ciertamente no es progringo, pero tampoco una crítica abierta a la guerra), recibimos dos horas cargadas de acción e intensidad en buena parte gracias a la notable actuación de Jeremy Renner como un desquiciado adicto a la guerra. Tensión y entretenimiento de calidad, como pocas veces sucede.

Sean Penn es un grande y cuando un grande habla, toca escuchar. Luego de ver este film en Cannes (Palma de oro), el hombre lo describió como un milagro. No se equivoca. Esta película (lanzada en DVD el año pasado) se apoya en la intensidad del documental para narrar una historia tensa, abrumadora y cargada de una urgente sensación de realidad. Este es un relato de una guerra en el salón de clases, más que francés, universal.

Sí, Duncan es el hijo de David Bowie, pero aquí definitivamente se hace un nombre por sí mismo. En esta, su primera película, Duncan nos lleva de vuelta al glorioso cine de ciencia ficción de los setenta. Sam Rockwell interpreta con maestría a un astronauta que debe vivir en la Luna durante tres años a la espera de su relevo. Moon ha acaparado aplausos porque no solo entretiene e inquieta, sino porque está realizada con un gusto impecable.

Waltz with Bashir
Ari Folman

Es modelo 08, pero hasta el año pasado llegó a DVD. Waltz With Bashir es una película impactante plagada de imágenes que en nuestro cerebro alcanzan la perpetuidad. Si Persépolis demostró que los dibujos animados no son solo para niños, este trabajo termina de recordárnoslo con una crudeza necesaria cuando de tratar temas delicados, como la Guerra del Líbano de 1982, se trata. Claramente no es un film para pasar el rato, sino para sacarlo. Préstele atención, le garantizamos que no la olvidará.

Deje de lado su desdén por el cine gringo para adolescentes. Cualquier película que celebre de forma tan descarada la grandeza de Bill Murray merece de nuestra atención. Si eso no lo termina de convencer, tome en cuenta que Woody Harrelson no solo actúa en Zombieland, se la come. Es cierto que conforme avanza la película va perdiendo el brillo e ingenio de los primeros minutos, pero también es cierto que a pesar de ello se disfruta de cabo a rabo. Aliste las palomitas, esta vale la pena.