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Y con esta me despido
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Por Revista SoHo
Publicado el 12/24/2009
 

Esta despedida de ninguna manera quiere dar a entender que he perdido gusto por el sexo o lo que sería peor, que ya no me interese coger.

Edición 37


Y con esta me despido

Esta despedida de ninguna manera quiere dar a entender que he perdido gusto por el sexo o lo que sería peor, que ya no me interese coger.

Fotografía: Archivo SoHo © 2009

Esta es mi columna número 32 y por razones que solo el paso del tiempo puede explicar, es también la última del año y la última que escriba.

 Con gusto y placer he probado, degustado y experimentado. En el trayecto he metido mano y lengua, agudizado la mirada y el olfato, me las han clavado largas, gruesas, cortas, flacas y traviesas también.

Lo he hecho en sofás, catres, tranvías y he deseado hacerlo en un globo de aire. He viajado a la playa y a la montaña. Visité bares, bancos, sodas, peluquerías y fotocopiadoras. He aprendido a hablar con ejecutivos, skaters, cocineros, japoneses y astrofísicos. Con esmero he visto mil clips de sexo para mejorar mi técnica, he devorado manuales y vergas. Me he desvelado realizando ejercicios de auto exploración para identificar mis puntos de placer y saber qué pedir la próxima vez.

Siendo el orgasmo una experiencia de corta duración, de no más de diez o doce segundos y con una intensidad difícil de explicar en palabras, le he puesto empeño en describir cómo me las ingenio para siempre llegar a él. No es el único fin, pero si uno sabe lo que quiere, todo puede llevar al placer sexual.

Así es como con una llamada telefónica he llegado a sudar y a tirar el auricular al piso mientras me retuerzo con una mano en la entrepierna y la otra en una teta. También he soñado en voz alta y elaborado mentalmente fantasías que involucran espectadores y más de dos hombres desnudos lamiéndome distintas partes del cuerpo al mismo tiempo.

También me he puesto romántica y a la luz de las velas me he desnudado lentamente y dejado que me acaricien despacio los pezones. Recuerdo la vez que le puse soundtrack a mis momentos de sexo preferido. Sin mentir, se me humedece el coño cuando escucho alguna de esas canciones por la radio. Y sin exagerar, me encanta que mis gemidos sean proporcionales a mi excitación…

 Hasta el cansancio recomendaré la combinación hombre-dildo, sol-hilo, disco-tacones, lentes-escote, sonrisa-pecho en alto o mirada intensa-boca cerrada.

Esta despedida de ninguna manera quiere dar a entender que he perdido gusto por el sexo, o lo que sería peor, que ya no me interese coger. Cuando uno se ha entregado con tanta dedicación a esto, nunca lo deja. Lo dije antes y lo diré siempre: lo difícil no es hacerse a las aventuras, si no salirse.

Haciendo balance, encontré que esto de estar escribiendo me quita tiempo de coger, así que decidí dejar la columna a alguna mujer menos ocupada. El tiempo y el sexo tienen algo en común: pasan tan rápido por el cuerpo que uno siempre hubiera querido más de los dos.