Los taxis nunca vendrán vacíos - El Silencio de Galileo - El Vértice de mis hamacas - La herida oculta
- Por Juan Murillo
- Publicado 12/24/2009
- Libros
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Por Juan Murillo Esta edición cierra el principio de siglo con tres versiones sobre lo que es el amor... y una sobre la paternidad del telescopio. 1. Los taxis nunca vendrán vacíos Como a desquite de la redonda sonrisa perfecta de una pin-up de Varga de la solapa, los poemas de Estíbaliz Solís parecieran estar hechos con sudor, saliva, piel húmeda, pliegues, cuellos, pies de ella y su amante, en guerra de baja intensidad o, finalmente, de ella sola esperando un taxi, contando fósforos quemados, empacando, observando la basura, bebiendo las últimas cervezas, sola. Schwob contaba la historia de Paolo Uccello, pintor del Quattrocento, cuya amante y musa adolescente, Selvaggia, murió de hambre porque Uccello no sabía preocuparse más que de su arte, o sea, de sí mismo, y en su casa nunca había comida. En la versión de Solís, ella lo abandona pues sabe, como mandan los tiempos, que la soledad es preferible al martirio por amor.
2. El Silencio de Galileo Inscrito en la tradición del Quest o búsqueda de un dato o documento perdido que revela una gran verdad sobre un personaje histórico (¡y sobre el universo!), el libro de López Nieves apunta a repetir el éxito de su anterior libro El Corazón de Voltaire y de otros similares. Tiene todos los elementos requeridos de un best seller: detectives femeninos, personajes históricos bien conocidos con un secreto por revelar, un periplo por Europa recogiendo claves a descifrarse. Escrito con un estilo sencillo que se puede leer sin mayor conmoción, en formato epistolar de correos electrónicos (algo que pretende parecer muy moderno pero no lo es), el libro está construido para entretener a la mayoría y es casi seguro que le gustará a muchos.
3. El Vértice de mis hamacas Para mejor comprender lo que es una “disonancia cognitiva” hay que enfrentarse a la improbable colección de poemas amatorios escrita por el exministro de seguridad con afición por los desfiles policiales, Juan Diego Castro. Lo más inusitado, sin embargo, no es que exista, sino que sea el segundo que publica, tal vez para probar que el primero, Tiempo de chumicos, no fue un accidente. Con poemas como “De cebolla y guanábana” o “Piecitos de girasol”, el libro abunda en metáforas agrícolas y diminutivos que transforman a la amada en asuntos de jardín, mientras ella inevitablemente se columpia. Las ilustraciones de Adrián Gómez son menos polémicas que en su serie de negros sin rasgos faciales.
4. La herida oculta... Hablar de poesía es difícil, pero hablar del amor, el tema más complicado que conoce el hombre, es una ambición que no conoce la cautela. Gracias a esa ambición de Gustavo Solórzano, poeta, crítico, editor y profesor, es que tenemos este libro de crítica literaria, rara avis, ya de por sí, que se embarca en la tarea de glosar Carta de creencia, de Octavio Paz. Solórzano monta un entramado teórico inicial en el que aventura su propia concepción de la poesía y el amor para luego, sobre esa base, analizar el poema y el concepto paciano de la analogía. ¿Es el discurso amoroso lo mismo que el amor? ¿Puede el amor devolvernos al paraíso terrenal previo al conocimiento? ¿Lo puede la poesía? En este libro, Solórzano ensaya sus respuestas. |
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3 Respuestas de "Los taxis nunca vendrán vacíos - El Silencio de Galileo - El Vértice de mis hamacas - La herida oculta" 
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said this on 28 Dec 2009 9:49:44 PM CST
¿El señor Juan Diego Castro haciendo poesía? Es como imaginarse a la reina de Inglaterra con el calzón en las rodillas mientras jala la cadena del excusado.
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said this on 24 Jan 2010 7:54:33 PM CST
¿Juan Murillo? ¿El mismo que tiene una editorial? ¿El mismo que ha dicho que esta revista se reduce a un paquete eróticojuvenil de temas pacho donde la presencia de Hurtado resulta surreal? Permítame decirle que la suya también me lo parece, por no decir poco ética y poco consistente. La mejor parte es que luego le exige a los jurados de los premios nacionales "sensibilidad" para valorar la literatura tica, pero usted no duda en desacreditar una revista que es mucho más que material de sobo. ¿Con qué cara fue a pedir brete? ¿En qué estaba pensando SoHo cuando lo contrató?. ¡Cuánto te extrañamos Felipe!
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said this on 25 Jan 2010 1:53:55 PM CST
Todos extrañamos a Felipe. Créame que yo preferiría leer las reseñas de él que tener que escribirlas yo. Cuando me ofrecieron el encargo de escribir esto ciertamente no fue porque les daba miedo que yo anduviera acusandolos de juveniles o de que publican notas sobre deporte y sexo. Enhorabuena que Soho tiene sección de libros, y que se escribe sobre libros ticos, y que están dispuestos a publicar lo que yo escribo aún a pesar de mis terribles descripciones crítcas de su línea editorial.
P.S.: La sección sobre castellano de Hurtado me sigue pareciendo surrealista. |

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