|
Vivir on line lleva implícito el riesgo de sufrir alguna desatinada experiencia digital. Mandar el mensaje incorrecto a la persona equivocada, pasa en las mejores familias. Darnos cuenta que hemos enviado el e-mail o el SMS donde nunca debía llegar ratifica, una vez más, que las palabras nos permiten expresarnos tanto como fulminarnos, y mucho peor si quedan registradas. De la escritura tradicional a la escritura digital en Internet, Intranet o el teléfono celular, sigue siendo válida la frase dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras.
Apretar send puede conducirnos al cielo, al infierno o a la tercera dimensión. Claro que una cosa es hacerlo en el ámbito laboral, y otra diferente en el privado. Se puede meter la pata, o mejor dicho el dedo, por enviar confesiones, vivencias sexuales, deseos, observaciones o fotos –esas que provocan que hasta un espejo se suicide de repugnancia-, a las casillas incorrectas de superiores, clientes, desconocidos, listas de correo, etc.
Si del espacio de trabajo hablamos ¿hay algo peor que compartir críticas destructivas y reconocimientos con valor agregado sobre tu jefe/jefa, y que éstas lleguen directamente a su inbox sin haberlo pedido? Sí, enviar al RRPP de un supercliente algo así como “ni borracha voy a ese evento de porquería” pensando que se lo estoy haciendo llegar a mi colega, hecho que decreta una disculpa y, por si fuera poco, obliga a concurrir a la cita con nuestra mejor cara de póker.
Ante la emergencia de un hecho consumado y si nos damos cuenta, nada como ser amigo del postmaster. Estos personajes que administran servidores empresariales o institucionales pueden evitar el descenso en picada libre a la lava incandescente y detener la evidencia antes que salga del server. ¡Por eso y mucho más, mi amor incondicional a Cristian!
Pero como la traición de las extremidades no es exclusiva de ninguna jerarquía, tampoco respeta los primeros nombres de la lista privada del móvil. Puede suceder que el director se llame Andrés y reciba -cinco veces a las cinco de la mañana- “te amo con locura” porque alguien está festejando el quinto aniversario con Andrea. No obstante, existe la posibilidad que sea Andrea quien efectivamente reciba el escrito de su pareja, y aun así estar equivocado el destino porque el detalle del texto nocturno no era para celebrar la sublime fecha de matrimonio, sino los cinco meses de relación paralela con Ana… Consecuencias de organizar los contactos con nombres similares, donde apenas un mínimo detalle los diferencia. ¡Arroz con mango! En todo caso, si vas a ser infiel, trata que el nombre de tu amante empiece con una letra diferente al nombre de tu pareja.
Aunque, en casos de jugarretas extramaritales, lo que se acostumbra es ponerse virtualmente prometedores: te pondría, te sacaría, te agarraría, te haría, o el no menos ambicioso para la tuya no hay nada como la mía. Como sea, el desenlace puede llevarnos a vivir debajo de un puente con lo único que queda de la separación de bienes: un gato perezoso que ni siquiera caza ratones para comer. Claro que no todo es negativo y suele ocurrir que, por astucia del pulgar -el único dedo que no tiene tres falanges-, terminemos intercambiando mensajes con algún desconocido que el tiempo transformará o no en conocido con derecho a roce.
Las posibilidades y anécdotas sobre traspiés electrónicos son incuantificables. Se supone que debemos ser cautelosos y, aprender después del primero. Sin embargo, las trampas de la tecnología, del estrés, del apuro, de la torpeza, la desesperación, la emotividad y las urgencias políticas o coyunturales entre otras, pueden no perdonar ni al más cuidadoso o avezado paladín de la retórica y la argumentación. ¡Quien esté libre de culpa que apriete la primera tecla! |