Dos presentaciones, dos relojes diferentes, pero un mismo concepto: disfrute de El King Power Tourbillon, lo nuevo de Hublot.

Fotografía: Cortesía HUBLOT © 2009

                                                                       

En 1977, Carlo Crocco creó el primer ojo de buey, traducción de Hublot,  la legendaria marca de relojes. El emblema es nada más y nada menos que el  caucho, un material que para algunos podría ser poco lujoso, pero estarían  equivocados. La realeza europea y uno que otro presidente han sido fieles a  Hublot desde la década de los ochenta, cuando el nombre suizo se hizo popular.

Ahora presenta el King Power Tourbillon en dos entregas: todo negro (más  informal), y en oro con correa de caucho terminada (en el enganche) con  cerámica. Su diseño se caracteriza por ángulos marcados, relieves y capas, que  le dan un aspecto vigoroso. Cuenta con el segundero en forma de hélice, la  firma particular de la serie King Power, que lo hará sentir como si tuviera el  poder de controlar el tiempo.

KING POWER TOURBILLON
•  Cronómetro de 48 mm
•  Cristal de zafiro
•  Brazalete de hule negro

LOS ANTECESORES DEL REY

La colección Big Bang se caracterizó por ampliar la caja a 44 mm,  para jugar con la superposición de las capas.  A diferencia del Big Bang 41   mm, el predecesor del King Power tiene el contador de  segundos en el lado izquierdo de la esfera. Es el mejor retrato de la tradición  Hublot.

  
                                                                                                                

             

             

             
El Big Bang de 44 mm, con brazalete en acero  y cerámica negra, se caracterizó por sus diseños vanguardistas, y alternó lo  elegante con lo deportivo.
La correa de caucho es el emblema de la marca. Sin embargo, Hublot cubre  todos los gustos y les regala a sus compradores este Big Bang con brazalete de  acero.
De la misma serie, se  encuentra con brazalete de oro rojo y cerámica negra. Una mezcla exquisita  entre lujo y tradición