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Mi anecdota con la publicidad
- Por Revista SoHo
- Publicado 09/17/2009
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Como el desodorante perfecto, la publicidad no nos abandona ni de noche ni de día. Los comerciales están tan incorporados a nuestra vida, que tenemos relaciones de amor y de odio con ellos. SoHo dedica este especial a las diferentes facetas del mundo de la publicidad. Como homenaje y como provocación. |
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Eran las siete de la noche cuando recibí la primera llamada de muchas: “Ya está en Telenoticias…”, me dijo una voz emocionada en el teléfono. Es difícil explicar la sensación. Supongo que es como hacerle un gol a un portero internacional, con balón dominado desde la media cancha. |
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Por Mauricio Garnier Yo crecí, literalmente, en este negocio. De niño, papá me llevaba con él a la oficina. Con mis botas y pistolas, pasaba las tardes rodeado de tanta gente talentosa (¡que me tuvieron tanta paciencia!). Como mis hermanos, a partir de los doce años, fui practicante en todas mis vacaciones del cole. Busque la nota completa en nuestra edición impresa |
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Por Douglas Castro No puedo hablar de solo un pacho, es imposible. En una profesión como esta se dan en exceso y escoger uno nada más sería muy egoísta o poco generoso de mi parte. Por eso al igual que Moisés, yo también levanto dos piedras y muestro mis 12 pachos |
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Recuerdo estar sentado junto al escritorio de mi nuevo trabajo, haciendo un anuncio para automóviles. Como todo integrante recién llegado, estaba decidido a deslumbrar desde el principio. |




