La línea que separa la higiene de la metrosexualidad es engañosa comos los espejos de los gimnasios. Los tiempos cambian y esa frontera es cada vez más difícil de encontrar.
Edición 34
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La línea que separa la higiene de la metrosexualidad es engañosa comos los espejos de los gimnasios. Los tiempos cambian y esa frontera es cada vez más difícil de encontrar. Hay que confiar en el instinto. Una cosa podemos decir con seguridad, cortarse las uñas (¡con cortauñas, neandertal!) no es de metrosexual. Limárselas, sí. Fotografía: Osvaldo Quesada © 2009 |
1. Loción Homme 0333
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