16 pruebas de que Costa Rica no es país para viejos
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Manfred Bogarín Fotografía: Jeannine Cordero © 2009 |
- Trate de andar por una acera sin riesgo de quebrarse la cadera.
- Intente atravesar una calle si usted anda más despacio que el muñequito verde.
- Súbase a un bus con una bolsa, un paraguas y un bastón sin quedarse pegado en “el trompo (contador) y sin que el chofer arranque mientras usted trata de agarrarse.
- Vea los centros comerciales: ahí más o menos tienen donde sentarse los viejos, entre el estruendo, a ver un mundo donde ya nada es para ellos.
- Busque una sola película que sea “apta para mayores” y no una tontería para muchachos impúberes.
- Para los viejos, “disfrutar a los nietos” es: pasar la tarde juntos enchufados a la televisión.
- Mándelos solos a comprar o al banco: lo más probable es que alguien –por las buenas o por las malas– los destuse en el camino.
- Todos los gimnasios parecen un circo de monos epilépticos. ¿Será que a los mayores no les hace falta hacer ejercicio?
- Y mejor que no quieran siquiera estirar las piernas, porque si dan una vuelta por la calle es más probable que estiren la pata.
- No existen centros de relajamiento o un spa pensado para ellos.
- De todas formas, si existieran esos lugares, ¿cómo llegarían?
- No hay medios de transporte u organización colectiva para llevarlos a los sitios. Los ancianos, como los niños, si no los llevan a todas partes, se quedan encerrados en la casa.
- Vea cómo toman un poco de aire fresco: sentados en un corredor detrás de las rejas.
- No se planifican excursiones para mayores. No hay agencias de viajes, ni paquetes, ni ofertas para ellos.
- Se supone que ya no se enamoran. Y mejor, porque lo tienen difícil.
- Se supone que ya no quieren disfrutar del sol, del mar, de la brisa. Si usted ve unos ancianos disfrutando esas cosas, lo más probable es que no sean ticos o que ya estén muertos.
Nota: Y como al que no quiere caldo, dos tazas, me dicen mis informantes que Costa Rica tiene una de las mayores longevidades del planeta. |