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Palmo de narices
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Por Jhafis Quintero
Publicado el 07/9/2009
 

Esa otra emisión es la de una nariz a la que no le vino la visita conyugal.

Edición 32


Palmo de narices

Esa otra emisión es la de una nariz a la que no le vino la visita conyugal.

Por Jhafis Quintero
Fotografía: Rónald Pérez © 2009


- ¿Qué es ese olor tan fuerte?

- Carbolina por supuesto, es el olor que todo lo limpia, que purifica, el que todo lo cubre.

- ¡Oh!

-¿Tú debes ser nueva por aquí?

- Sí, acabo de llegar.

- Bueno deberás aprender rápido si quieres seguir respirando.

- ¿Por qué?

- Porque todas las narices que están aquí deben aprender a reconocer ciertos tufos, no solo a vivir para respirar, aquí debes degustar diariamente olores, sentirlos, convivir con ellos y reconocer en ellos el peligro. Recuerda que el aroma que aprecias de alguien es en realidad sus células desprendidas y que al percibirlas se integran a tí como un todo.

- ¿Cómo? No entiendo nada.

-Voy a darte un ejemplo: ahora mismo te haré el mapa olfativo actual de este sitio. Por allá huele a la locura de esa nariz y sus gatos enfermos, es un olor penetrante pero inofensivo; esa otra emisión es la de una nariz a la que no le vino la visita conyugal… trata de sentir ese aroma de angustia, de agitación ahogada, de frustración contenida; esa emanación debe ser mantenida en cuenta porque podría cambiar, volverse amenazante en cualquier momento. Ahora ¿Detectas este sahumerio? Es el de la traición, el más peligroso de todos; siempre esta combinado con el bicarbonato y la cocaína, los padres químicos de “la piedra”, un olor detestable que te reduce y facilita la transición: de nariz de confianza a una que hace lo que sea por un poco de droga. Se hacen clientes frecuentes de este lugar y, sin saberlo, entran en el juego de otras narices, las que justifican su salario y existencia en las reincidentes. Este otro es el inconfundible olor de la conspiración, proviene de ese grupo de narices reunidas con fines inexactos. Aquí habita un permanente vaho de justicia rancia que solo exudan las narices uniformadas, (hay algunos que creen que la diferencia está en el uniforme, yo creo que nacieron para husmear). Existe un bouquet institucionalizado, inconstante pero patente, pertenece a las narices funcionarias que trabajan en las oficinas de este lugar, se consigue oler de esa manera con arduo trabajo de escritorio y prolongada exposición al sistema penitenciario. Pero el olor que te debe preocupar es el olor a lirios, cuando huele así alguien deja de respirar. Es una metáfora injusta para los lirios que huelen tan bien, pero sí, cuando se anuncia dicho olor en realidad se esta manifestando la acelerada defunción de alguien.

-¿Como puedo distinguir olores y hacerme un mapa olfativo por debajo del gran olor?

-Aprenderás sola, mi nariz amiga, para eso no se te prepara, solo en el ejercicio de la cotidianeidad lo lograrás. Aquí vivirás en medio de todo tipo de narices, violentas, lascivas, profesionales, operarias, adictas, sindicales, esquizofrénicas, traidoras, inocentes y hasta narices presidenciales. La clasificación que hace el sistema de tus delitos es una tontería, supone ubicarte en diferentes espacios según la naturaleza de estos y se cree que está brindando una mejor atención, solo un discurso para que todas las narices “correctas” afuera sientan que alguien se está ocupando efectivamente de nosotras las narices “torcidas” que estamos dentro; la verdadera clasificación la hacemos nosotras, a pesar de todo este hacinamiento. Tratamos de mantener límites sanos entre las diferentes especies, pero eso no es posible del todo, casi no podemos respirar correctamente, existe una sensación de asfixia generalizada, somos muchas y muy poco aire; así que, suele suceder que alguna nariz deja de respirar y luego llega el olor metálico de la sangre, es entonces que se manifiesta la carbolina, que todo lo desinfecta, la que cubre cualquier error y corrige cualquier olor.

-¿Y cuándo salga de aquí?

-Cuando salgas, si es que sales, para luchar desde ese “otro lado de la acera” encontraras que todas las herramientas aprendidas para sobrevivir, todo aquello que interiorizaste para reconocer las distintas atmósferas de este lugar; son absolutamente inoperantes.

-¿Es un callejón sin salida?

-Ciertamente. Es hermoso reconocer el olor de la lluvia que empieza a caer sobre la tierra, del café de buena calidad acabado de chorrear, a cuadernos nuevos, a pasto recién cortado, el olor a electrodoméstico nuevo. Pero ya es suficiente, hay que dejar de pensar en el afuera, porque esa…es solo una leve posibilidad.