Fotografía: Jeannine Cordero © 2009

  1. -Que esté un poco –un poco– loco. Loco lúcido y lúdico.
  2. -Que no tenga miedo. Que lo haya conocido, pero que le haya quitado la máscara y lo haya visto a los ojos.
  3. -Que sea idealista, soñador en grande.
  4. -Que no sea diplomático, esa forma oficial de ser hipócrita. Que se atreva a decir las cosas que los políticos callan.
  5. -O sea, que no parezca tico: que sea lanzado, luchador, franco y directo. Nada del eterno “nadadito de perro”.
  6. -Que haya conocido la pobreza o alguna forma de marginación. Y que no tenga complejos con eso.
  7. -Que no sea ecologista solo a la hora de escribir artículos cursis en el periódico.
  8. -Que considere que un diente vale más que una perla.
  9. -Que con solo su modo de ser y pensar provoque una revolución.
  10. -Que nos devuelva la fe en el cambio, las ganas de luchar por algo.
  11. -Que no tenga carrazos, ni piscinas, ni avionetas. Es decir, que no tenga nada que perder.
  12. -Que se atreva a hacer la reforma fiscal, o como mínimo: a hacer públicas las declaraciones de impuestos de todo el mundo.
  13. -Ojalá tuviera un ascendiente nica.
  14. -Que vea a los ciudadanos como personas, con su corazoncito, no como votos más o menos, o como consumidores y mano de obra.
  15. -Que piense que el dinero no es lo más importante en la vida. Y que lo demuestre.
  16. -Que nos diga la verdad del TLC: Quién gana qué.
  17. -Que valore la esperanza, la alegría, la aventura de vivir.
  18. -Que llene plazas públicas con gente ilusionada por dar algo y no con gente que va a ver qué le prometen.
  19. - Que no sea tan feo que den ganas de apagar la tele cada vez que aparece en la pantalla.