Por Manfred Bogarín
Fotografía: Jeannine Cordero © 2009

  1. -Si usted es un hombre de mediana edad, guapo, papudo y viudo, estas recomendaciones le son inútiles.

  2. -Si usted es de los que dice que “está contento solo”, es inútil que siga leyendo esto.

  3. -Si usted no tiene carro, es completamente inútil.

  4. -No se muestre desesperado, pero sí romántico. Insista en que no le hace falta el sexo, sino el cariño.

  5. -A la primera ocasión, dígale al lance que usted tiene “un bloqueo emocional” y hace un año que no tiene una erección. Verá cómo se le mete ella en la cama.

  6. -A las primeras citas vaya siempre bien masturbado y con un whiskito adentro.

  7. -Frecuente lugares donde usted no sea el pobretón del lugar, aunque termine comiendo en la “La Cucaracha Feliz”.

  8. -Busque mujeres con menos plata que usted, que las pueda impresionar con un carro con CD y un paseíto al Puerto.

  9. -Si usted está casado, no importa: hay chiquillas que prefieren así. Pero ojo: mejor las que patalean con la noticia; las que juegan de liberales, fatal.

  10. -Si usted todavía (o de nuevo) vive con sus tatas, dígale al lance que se lleva súper bien con ellos, que todos los sábados ven películas y comen pollo asado. Y no la invite jamás, claro.

  11. -Si usted tiene güilas, lo mismito que el punto anterior.

  12. -Diga que todas sus ex son divinas y usted las perdió por inmaduro. Es que antes usted era un ingrato y siempre quería más.

  13. -Es más importante gustarle a la futura suegra que a la muchacha en sí. Déle pelota a la doña, al descaro, hasta el suegro se lo va a agradecer.

  14. -¿Qué hace leyendo esta revista? Si una mujer le pregunta eso dígale que esas flacas con silicona no le atraen nada. Usted compra SoHo por el otro contenido.

  15. -Aunque usted esté echándole el caballo a Miss Tica Fea o a la madrastra de La Horrorosa, recuerde que a una mujer hay que hacerla sentir la más bonita del planeta (usted no diga cuál planeta).

  16. -Si usted ya tiene novia y aún así anda buscando novia, le informo que está a punto de casarse sin querer y/o “jalarse torta”. Qué se apuesta.