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Esta ley es algo así como un Protocolo de etiqueta y elegancia para los monos del Simón Bolívar.
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Los monos tendrán que aprender a comportarse en la mesa… agarrados a un bejuco, porque no hay mesas, ni sillas, ni servilletas.
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Cortémosle el rabo al que no lo sepa usar, para ver si así aprende.
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Las monas ya no pueden llevar a los monitos en la espalda, y el dueño del zoológico no facilita sillitas…
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¿Cómo llegamos a esta ley? Muy fácil: borrachos manejando y chiflados legislando.
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Es una ley pensada con el hígado, en el sentido más estricto de la expresión.
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Ley “pensada” es un decir. “Para diputado no se estudia”, debería poner un rótulo en la entrada de la Asamblea Legislativa.
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Los alcohólicos, los psicóticos del volante, los pobres o los simplemente despistados serán medidos con la misma vara: los diputados no se anduvieron con culioladas.
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Sugerencia: a ese que se declaró “enfermo de alcoholismo” para que no le quiten la licencia, que se la quiten hasta que esté curado, igual que si estuviera enfermo de ceguera o narcolepsia.
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A los que piden que la primera vez que los paren no debería ser multa, sino una advertencia, que busquen en el diccionario lo que quiere decir advertencia.
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A quienes dicen que manejar hablando por celular o con tres birritas dentro “no es pa’ tanto”, que los encierren, pero en el zoológico.
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Un nuevo lema: “Deje de comprar lotería, hágase oficial de tránsito de la noche al día”.
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A quienes despotrican contra los tránsitos porque se van a forrar, les digo: para que haya mordida hacen falta dos corruptos.
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De todas formas, si usted paga o si medio paga, lo cierto es que de algún modo paga. Se acabó la impunidad.
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Tan divinos los ticos: les encanta Nueva York, el TLC y hablar en inglés, pero el desmadre de mi zoológico no me lo toqués.
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Dato a no perder de vista: en Costa Rica sigue siendo una enorme mayoría la que no tiene carro.
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Duda: ¿ganan algo los niños con esta nueva ley? ¿Qué niños?
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Qué lástima: tanto esfuerzo para colar una ley absurda que conducirá al absurdo.
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Amargo presagio: para quien esta ley empieza como chiste terminará como tragedia. Para quien empieza como tragedia, terminará como chiste.
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Una esperanza: que el sentido común enmiende los delirios de esta nueva ley.
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Y en honor a todos los que dejaron su sangre en el asfalto: intentarlo.