19 Artimaņas para seguir pareciendo de clase media en Costa Rica
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Fotografía:Jeannine Cordero |
- Sobre todo, usted continúe catalogándose de clase media. Cuando le pregunten, baje la mirada y murmure humildito: “Soy de clase media acomodada”.
- Invierta en un buen carro antes que en una buena casa. El carro es lo que todo el mundo ve. Ya nadie invita a la casa.
- Un “buen carro” es un decir: un carro vistoso. Vaya por ahí diciendo que los carros coreanos son “excelentes chunchitos” y que ya nadie paga marcas que igual las hacen los chinos.
- Agarre bus. Así ahorra gasolina y tarrea menos el carrito. Diga que es “por cuidar el planeta”, por el calentamiento global y esas vainas.
- Vaya con la frente en alto a comprar ropa americana usada. Usted lo hace porque le gusta el vintage, porque hay te-so-ros en las pacas llegadas de Wisconsin.
- Haga pesquisas: hay buenas falsificaciones de perfumes caros. Hay cosméticos Lancôme en los chinos. Cómprelos para regalo. No arriesga su salud y queda bien.
- Hablando de salud: haga colas en el EBAIS y hágase amigo íntimo de algún farmacéutico: se ahorrará unas cuantas visitas a los médicos.
- Vuelva a los sabores locales. Déjese de comidas exóticas. Rescate los pejibayes y con ellos su billetera.
- Vaya a Palí, al Amigo Invisible. No pague caprichos (ni siquiera los suyos, para empezar).
- Comente lo mala que es la comida de restaurante, por más fino que sea, nunca es como en casa (y en eso no miente).
- Olvídese de dormir tarde los sábados: tiene que ir a la feria del agricultor.
- Redescubra el Puerto. Vaya un domingo a comer arroz grasiento y churchill, diga que usted no va a Guanacaste porque no quiere ver cómo destrozan las playas.
- Con el colegio de los güilas, está difícil la cosa. Si cierran el Franco, para la clase media se acabaron los aires intelectuales.
- Para la doña: tíñase el pelo usted misma, tiña la ropa, tiña y remiende lo que haga falta: véalo como un regreso a la creatividad.
- Haga usted mismo el jardín. Se supone que es muy relajante.
- Si va a hacer ejercicio y a broncearse, salga de casa con un pañito colgando al cuello: que parezca que va a un gimnasio.
- En términos generales, volvamos a la tradición perdida del pichuleo.
- Váyase a vivir con su mamá. Dígale a la gente que lo hace por ella. Encima va a quedar usted como un santo mártir.
- Si inexplicablemente a fin de mes le sobran 40 mil pesos… entonces es que verdaderamente usted sigue siendo de clase media alta.
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