Setiembre de 1971, más de tres millones de libras esterlinas son robadas en joyas y efectivo de un banco en el medio de Londres. Ni un cinco fue recuperado. Nadie fue arrestado. El robo desapareció misteriosamente de los titulares a los pocos días, y del tema no se habló más. Casi cuarenta años después, una película finalmente cuenta una historia digna de una comedia negra. La torpeza acompaña cada aspecto de la película, desde la corrupción policial hasta los asesinatos y los escándalos sexuales que involucran incluso a la corona inglesa. Sin embargo, los reyes de la comedia no intencionada son los personajes más nobles de todo el embrollo: los asaltantes. Estos delincuentes de segunda logran salirse con la suya en uno de los más sonados robos del siglo. ¿Quién sino Jason Statham para interpretar al único de ellos con algo de astucia?

Veinte años han pasado desde la última vez que supimos de John Rambo. Retirado en Tailandia, se lo ve dando paseítos sin mayor drama por su bote a lo largo del río Salween hasta que un imprevisto lo obliga a salir de su solitaria rutina. Cuéntelas: 262 muertes. Ni juntando las tres anteriores entregas se le hace cosquillas al número. Esta nueva versión de Rambo parece rendir un callado homenaje al cine clase B. Los villanos son torpes, el guion es plano, el clímax es largo, los diálogos cortos, y el final es un brillante cliché. El verdadero fanático sabrá apreciar el film y los extras de esta versión —que incluyen un educativo documental sobre la situación en Burma—, las obligatorias escenas extra y un interesante “detrás de las cámaras” sobre lo que significa resucitar una figura icónica del cine dos décadas después.

En 1997, Michael Haneke presentó Funny Games y estremeció las salas de cine europeas. Hoy día, es considerada toda una pieza de culto por el abordaje al tema de la violencia como realidad inherente a la sociedad actual y a sus medios de comunicación. Aquel filme casi experimental encuentra en este su versión hollywoodense. A pesar de que es un remake toma a toma y de que está dirigido por el mismo tipo, la pieza no mejora la calidad de la original y deja mal parado a Haneke, que se tomó el trabajo de rehacerla solo para que el público gringo tuviera la pieza en su idioma y contexto. Si puede comprar o alquilar la original, no lo piense. Si solo se topa con esta versión, llévela, después de todo es una copia al carbón. Eso sí, el DVD queda debiendo en extras: absolutamente nada.

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Director: Robert Luketic

Por Diego Delfino

Pocos repararon en este detalle, pero
esta película está basada en una historia real. Al menos ese es su punto de partida, visto que se convierte rápido en la clásica “complace audiencias” con todos los giros dramáticos y emocionales necesarios para un film californiano taquillero, historia de amor incluida. El caso es que 6 jóvenes genios universitarios de Boston se dan el lujo de viajar los fines de semana a Las Vegas y volver a casa con los bolsillos llenos. De cómo logran esto y de las aventuras que conlleva su plan, nos enteramos invirtiendo dos horas de nuestras vidas que más bien se nos van recordando cuando Kevin Spacey hacía buenas películas. No es más de lo que pretende ser, entretenimiento ligero servido en un colorido y bien musicalizado plato.