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George Carlin fue más que un comediante, un genio: un brillante filósofo, escritor y artista que puso a su audiencia a reír y a pensar por los últimos 50 años. Mientras sale su último stand up filmado este año (It’s Bad For Ya) en DVD, le recomendamos la compra del que lo presidió: Life Is Worth Losing, su décimotercer especial para HBO grabado en el 2005. La vejez no lo ablandó, por el contrario, esta es una de sus más oscuras presentaciones, que le significó (gran novedad) una avalancha de críticas por la forma de abordar temas delicados como el suicidio, la tortura y la necrofilia. Carlin consideraba el deber de un comediante encontrar donde la línea está trazada y cruzarla deliberadamente. Pocos lo hicieron como él, ríndale tributo y disfrute de su legado con esta sólida presentación no apta para mamá y papá. Esta se ve con los amigos. |
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El horrible nombre es culpa de Jean Dominique Bauby, autor del libro en el cual se basa la película. Tremendo dilema ético irrespetar la última voluntad de un tipo que escribió una dramática novela autobiográfica usando solo el pestañeo de su ojo izquierdo, y que murió a la semana siguiente de que esta fuera publicada. Esta es una brutal historia que igual puede resultarle perturbante o inspiradora, usted sabrá. Lo que no podrá discutir es el atractivo del lente de Julian Schnabel, un talentoso artista capaz de generar una experiencia visual y cinematográfica diferente que le significó el premio a mejor director en el Cannes del año pasado. La película compensa todos los ratos incómodos y acongojantes (sobran) con la presencia de Emmanuelle Seigner, Marie-Josée Croze, Anne Consigny, Marina Hands, y Agathe de La Fontaine: tanta belleza es obscena. Especialmente si usted es parapléjico. |
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Elizabeth Banks es un mujerón del que usted se enamoró la primera vez que salió en Scrubs interpretando a la novia de JD. A partir de ahí la carrera de la nena despegó y ahora que actuará en una película de Kevin Smith y compartirá pantalla en otra con Jessica Alba ha pasado a ser de nuestras favoritas. ¿Por qué no he hablado todavía de Definitely Maybe? Porque toca destacar lo más rescatable, y ni Rachel Weisz ni Isla Fisher, ni la película están a la altura de la rubia. Ryan Reynolds es un Ben Affleck tonto, y Abigail Breslin no puede brillar como lo hizo en Little Miss Sunshine porque esta es una comedia romántica con una idea simpática que sencillamente no cuaja, ni funciona. Si la novia se la pide, llévele el disco de oasis y hágase el mae. |
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Director: Jonathan Glazer
Jonathan Glazer es un mounstruo. Lo había dejado claro con los videos de Karma Police (Radiohead) The Universal (Blur) Virtual Insanity (Jamiroquai) y Rabbit in Your Headlights (UNKLE) entre otros no menos célebres. La pantalla grande desesperaba por su talento, y el tipo la reventó con una de las películas inglesas más grande de todos los tiempos. Sexy Beast es una brillante pasada de humor negro, locura, violencia y tipos de cincuenta en tanga. El conglomerado de elementos es exótico, brillante y absurdo; se sorprenderá preguntándose “¿Qué diablos fue eso?” más de una vez. Claramente no es un film para toda la familia; si todavía no tiene cédula, si ya fue por su carné de oro (o de la asociación cristiana), pase. Si le da el estómago, disfrute de Ben Kingsley (¡Gandhi!) en su más sicótico personaje de la historia, Don Logan, un tipo que no acepta un no por respuesta. |
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