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Midiendo el ruido en los bares josefinos
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Por Diego Delfino
Publicado el 03/29/2008
 
Sonómetro en mano, SoHo tomó un tour de malas caras, pocas pulgas y mucho ruido.

Edición 19

Midiendo el ruido en los bares josefinos

Por Diego Delfino

Un amigo pastor nos dijo que en Costa Rica cierran más iglesias por contaminación sónica que bares. Nosotros le creímos, y sin explicarle cuál es la verdadera religión del tico, decidimos montar nuestra propia investigación para averiguar el nivel de ruido emitido por algunos reconocidos bares capitalinos.

Buscamos acompañarnos de alguno de los dos expertos recomendados, uno del Ministerio de Salud y otro de la Municipalidad de San José, pero marzo es un mes popular para tomar vacaciones. Supimos, eso sí, que interpuesta una denuncia, se obtiene una respuesta en 30 días. Obtener mayores detalles vía telefónica o visitando los sitios oficiales resultó una cruzada más difícil que la que decidimos emprender con manos propias.

El medidor nos lo confió el profesor Haymo Henry Heyder, célebre sonidista alemán que prefirió no incorporarse a la aventura. No lo culpamos, la casa no invita cuando uno llega apuntando con un sonómetro a la entrada. Bien lo sabe nuestro fotógrafo, que defendió el honor de SoHo aludiendo al oportuno “Estamos en vía pública, señor”. Yo consideré utilizar el popular “Permítanos hacer nuestro trabajo”, pero cuando se trata del típico coctel gorila + arma de fuego, mi primer instinto es siempre el de supervivencia.
Tal precaución no suele ser el común denominador de nuestros lectores, por lo que sabemos que usted olvidará nuestras recomendaciones y advertencias tan pronto termine de leer. ¿Acaso no pasa por alto el límite contemplado en la Constitución Política. Si no, que lo digan los resultados de nuestra odisea, tomados desde la puerta, a la distancia del simple mortal que camina por la acera. Adentro, la historia es otra, pero molestar gorilas es más divertido.


La ciencia del decibel

89dB
Exposición Prolongada a sonidos por encima de este rango puede provocar pérdida gradual del oído.
100dB
No se recomienda exponerse a más de 15 minutos sin protección.
110dB
Se arriesga a sordera permanente con exposición regular por más de 1 minuto

Nova
Avenida Central, Calle 43.
76 dB

Muy bien refugiado en las alturas, sale favorecido con número ganador. Z4 reportó el uso de flashes y de un aparato para mejorar la resolución de las fotografías. Huimos entre risas antes de la llegada de Z uno dos y tres..

Sand
Avenida Central, Complejo Cocori.
82 dB

Contrario a lo que esperábamos, el escándalo no venía patrocinado por el bar, sino por un cliente gringo que pegaba gritos asegurando que alguien con aspecto de bartender (entiéndase, según él, andar una camiseta negra) había aceptado su billete de $100, pero no regresó con su cerveza. Le ofrecimos buscar al rufián por la misma suma.

Terra U
Avenida Primera, Calle 3 Montes de Oca
102 dB

El gran ganador de la noche, graduado con honores. Adentro, la enorme masa de jóvenes universitarios improvisaba todo tipo de lesco para entenderse los unos a los otros. Las mesas ubicadas al lado de la acera prefirieron recurrir a los gritos. Lo que algunos podrían ver como la tumbacocos del infierno se llevó más bien la medalla de oro a bar popular del momento. Único sitio de nuestra ruta que lució fila en su entrada.

Congos Grill
Avenida Primera, Calle 3 Montes de Oca.
94 dB

Doble mérito, su alcance sonoro ataca por dos flancos. Si usted va por el frente, oirá a Bob Marley más alto de lo que nunca lo escuchó en su vida. Si va por detrás (buscando zarpe en Copas), alístese para escuchar al animador convocando a la muchachada saprissista desde el balcón. Premio al celador más alto (bien podría ser la versión latina de Yao Ming) y al peor DJ de la noche.

Tavarúa
Avenida Primera, Calle 3 Montes de Oca.
97 dB

La competencia en la Calle de la Amargura es fuerte. Aparentemente, en el mercado de fotos en línea también. Tan pronto nos acercamos, un grupo de alegres muchachas se abrazaron, confundiéndonos con fotógrafos de Navégalo. Preferimos inmortalizar la manta.

La Zebra
Avenida 10, Calle 15.
87 dB

Animada noche de karaoke a casa llena. Mientras apreciábamos hipnotizados la estupenda imagen del emblemático animal africano, empezamos a percibir a un tipo estresado a nuestras espaldas. Aparentemente, el pintoresco local fue asaltado hace poco con esa misma treta de los decibeles. Ante nuestra cara de absoluta incredulidad, fuimos advertidos de la presencia de agentes del OIJ.

Castros Bar
Avenida 13, Calle 22, Barrio México.
69 dB

Nuestro gran ganador de la noche. Ventanas absolutamente selladas. Fina puerta con perfecta insonorización. No había por dónde pescar ruido. Además, por mucho, el más elegante y malhumorado de todos los porteros. Nos pidió derechos de imagen y acceso inmediato a las fotografías. Prometimos no publicarlas. Mentimos.

Z4 no apareció en esta oportunidad. El sitio cuenta con una distancia prudente hasta la acera, y también se beneficia de una astuta ubicación. Es más probable que escuche al cabezal de turno mientras espera su bus. Si piensa parquear, alístese porque aquí el guachi es cosa seria. Factura en mano con el precio anunciado de anticipo, así como para que no se le ocurra salir limpio.

  EL SONÓMETRO DE SOHO
FUENTE DE SONIDO
DECIBELES
Oficina Estatal a las 4:00 pm
0
Tenue respirar de un enfermo terminal
10
Oleaje suave rompiendo en las piernas de Michelle López
30
Conversación normal (entre hombres)
50
Recepción de Motel en el día de la secretaria
70
Camión de la basura, y Doña Loida en pantuflas gritando detrás
90
Sirena del tráfico que va tarde al partido
110
El jet de Jorge Vergara despegando con las acciones del Sapri
130