En cierto momento de su carrera, Roman Polanski cayó en un bache creativo que lo llevó a realizar proyectos mediocres. Pero para todos los que admiran sus mejores trabajos —Chinatown (1974) o El bebé de Rosemary (1968) por ejemplo— la salida de El pianista (2002) trajo consigo alivio; Roman había vuelto a su mejor nivel. La película, basada en el libro autobiográfico del pianista Wladyslaw Szpilman, interpretado magistralmente por Adrien Brody, narra la historia de un judío que escapó de los nazis y pasó la Segunda Guerra Mundial escondido en Varsovia. Esta es una cinta que no se debe dejar de ver. La propuesta austera y simple del director, matizada con sus recuerdos —recordemos que el propio Polanski vivió aquellos terrores— se aleja de la manipulación de otras cintas, como La lista de Schindler, que tocan el mismo tema.

La vida de Johnny Cash, el ícono del country, es tan vasta y compleja que sería imposible mostrarla en un solo filme. Quizás por eso, el director James Mangold se enfoca en los mejores años del músico y, sobre todo, en los altibajos de su relación con la también cantante June Carter. La cinta muestra las encrucijadas de la vida de Cash, la muerte prematura de su hermano, la distante relación con su padre, sus primeras sesiones de grabación y sus giras con Carl Perkins, Jerry Lee Lewis y Elvis. La película toma sus riesgos, como dejar que los actores principales interpreten las canciones con su propia voz, pero en este caso, la decisión fue más bien uno de los aciertos. Joaquin Phoenix y Reese Witherspoon interpretan, sobre todo, el espíritu de la pareja, en especial Phoenix, cuya actuación es fuera de serie.

En lo que fue su segunda experiencia cinematográfica, Los Beatles, y particularmente Ringo Starr, nos traen una comedia interesante, un documento gráfico que muestra las personalidades de cada uno de los cuatro grandes. La trama es simple: una reliquia religiosa cae en las manos de Ringo —sumándose a sus numerosos anillos—, lo que desata una persecución por parte de un grupo de fanáticos religiosos. Las canciones que musicalizan la cinta, reunidas después en el magnífico álbum Help!, se entrelazan con la trama y le brindan los respiros que la película necesita. La nueva versión en DVD, remasterizada recientemente, agrega ocho minutos de material nunca antes visto. “Ticket to Ride”, “Help!”, “You’ve Got to Hide your Love Away” y “You’re Going to Lose That Girl” son sólo algunas de las canciones que habitan la película.

Goodbye Lenin!
Director: Wolgang Becker

Por Samuel Barrantes

En octubre de 1989 cayó el Muro de Berlín. La década estaba terminando con fuertes vientos de cambio y desde entonces el mundo no iba a ser el mismo. Alex, hijo de una socialista distinguida y comprometida, es un joven común y corriente de la República Democrática Alemana. En medio de las manifestaciones que culminan con la caída del muro, la madre de Alex sufre un ataque al corazón y queda en coma. Todos los nuevos cambios le son ajenos. A los ocho meses de convalecencia la señora despierta. Los doctores advierten a Alex que su madre debe mantenerse ajena a cualquier emoción fuerte, pues esto la podría llevar a la muerte. Es aquí en donde comienzan las peripecias de Alex para que su madre no se entere de que el mundo conocido por ella ya ha dejado de existir.