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Lo mío es la lucha libre
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Por Rodrigo Montoya
Publicado el 12/26/2007
 
Esta será una velada espectacular: El Santo, Blue Demon y Mil Máscaras; El hijo del Santo, Latin Lover y Atlantis; Lismark, el Perro Aguayo y Conan. Rudos contra técnicos, cabellera contra cabellera, caerán máscaras.

Edición 16

Lo mío es la lucha libre

Esta será una velada espectacular: El Santo, Blue Demon y Mil Máscaras; El hijo del Santo, Latin Lover y Atlantis; Lismark, el Perro Aguayo y Conan. Rudos contra técnicos, cabellera contra cabellera, caerán máscaras. El yucateco Ángel Us Briceño escarba en su memoria y nos trae un mundo de recuerdos del otro deporte rey de los mexicanos: la lucha libre.

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Lo mío es la lucha libre

Esta será una velada espectacular: El Santo, Blue Demon y Mil Máscaras; El hijo del Santo, Latin Lover y Atlantis; Lismark, el Perro Aguayo y Conan. Rudos contra técnicos, cabellera contra cabellera, caerán máscaras. El yucateco Ángel Us Briceño escarba en su memoria y nos trae un mundo de recuerdos del otro deporte rey de los mexicanos: la lucha libre.

Por Ángel Us Briceño
Fotografías: Rodrigo Montoya ©2007

Aprendí a querer la lucha libre de pequeño. Mi papá me llevaba cuando chamaco a ver las funciones por las noches. Al principio, honestamente, no sabía ni qué era. No tenía la visión ni el conocimiento; eso llegó después. Cuando tenía unos doce años, nos íbamos caminando por el centro de la ciudad a visitar la arena, y te encontrabas en el trayecto al luchador que iba a la lucha también. Era emocionante.

Primer combate: Anubis y Estrella de Fuego contra Ángel Infernal y Tiniebla Junior.

En Mérida se daba únicamente una función por semana; viernes a las nueve de la noche. Ahí asistíamos mi papá y yo. Nos íbamos a las gradas, veíamos batallas muy buenas. En aquel entonces, cuando era chavito, vi al Santo en persona. El Santo era y sigue siendo un icono de la lucha libre. Era tan querido por todos que, cuando salía del camerino, los propios aficionados lo llevaban en hombros hasta el cuadrilátero mientras saludaba. Era un alucine verlo, tocarlo. Yo una vez tuve la oportunidad de tocarle la rodilla.

Se abre la noche… Algunos momentos emocionantes… El público apoya a ambos bandos… Después de un lance aceptable, Anubis y Estrella de Fuego se llevan la victoria…

Conocí a Blue Demon; a él le decían El Manotas; tenía unas manotas el señor. Era archienemigo del Santo. Siempre había un pleito entre ellos. También vi al Mil Máscaras, al Tinieblas padre, al Doctor Wagner padre; estos eran los internacionales. También estaban los locales: Torbellino Maya, Rayo Celeste, El Espartano, El Irlandés…

Lucha: regular

Calificación del combate: 7,5

A mediados de los ochenta comenzaron a transmitir la lucha libre en televisión: “Los lunes del pabellón”. Ese día era de estar de siete a nueve pegado al televisor. Ahí empezaron a surgir figuras como Lismark, Satánico y Dardo Aguilar. Se dice que Dardo Aguilar es Octagón, por la manera de luchar, de moverse; pero, por la edad, no puedo creer que sea Octagón. Al tiempo cancelaron la transmisión; los niños comenzaron a imitar, a aventarse cosas y más de uno se descalabró.

Segundo combate: Huracán Ramírez y La Parka contra Villano 3 y un luchador yucateco del que olvidé su nombre…

Estaba terminando la secundaria cuando se hacían luchas libres en Mérida, pero no tenía el dinero para asistir. Me informaba por medio de la prensa quién había venido, como había luchado, qué había sucedido. Lo buscaba en el periódico porque por radio o televisión no transmitían nada, ni siquiera un segmento. A los catorce años empecé a trabajar. Mi mamá decía que no podía caer en ocio; que tenía que estar trabajando y estudiando para que viera cuánto costaban las cosas.

El luchador local es un payaso… La primera caída fue para Huracán Ramírez y su compañero... La segunda la ganó Villano y el local; y la definitiva fue para Villano quien le quita la máscara a La Parka …Triunfan los técnicos…

Me metí a trabajar y comenzó otra vez el asunto de la lucha. Volvió la actividad al Poliforo Zamná. Esa primera noche fue un lleno total; vino el Hijo del Santo cuando apenas llevaba unos seis meses de haber debutado. Estuvo con el Negro Casas, Fuerza Guerrera y, si no me equivoco, el Blue Panther. Estaban morritos… chavales, chavales. El Negro Santos de ahorita, comparado con el que vino… era flaquito, delgadito. Igual el Hijo del Santo, no creías que fuera él. Pensabas que era una burla o algo por el estilo. Yo fui a ver esa función; magnífica, salimos extasiados.

Lucha: excelente

Calificación del combate: 8,5

Después de eso iba a las arenas cada vez que había oportunidad. Como ya trabajaba, me ponía a ahorrar para ir a la lucha. Y empezaron a pasar los programas de lucha libre los sábados a media noche; ahí me veías de doce en adelante. Entonces, los programas de acá comenzaron a meter lucha libre en sus segmentos. Por ejemplo, en La Movida con Verónica Castro, había un segmento de lucha libre. Era de quedarme a verlo solamente por la lucha.

Combate especial de la velada: Súper Muñeco, Súper Ratón y Súper Pinocho contra Scorpio Junior, Halcón Rojo y Pimpinela Escarlata…

Las funciones comenzaron en la plaza de toros; querían probar si realmente en Mérida había la fanaticada suficiente aquí en Mérida. En la Arena México o en la Coliseo hay luchas martes, viernes y domingo. Aquí venían esporádicamente. Así que querían probar si realmente podía jalar la gente y sí, sí lo hizo. Incluso, cuando eso, estaba noviando y mi novia no quería ir, odiaba la lucha libre, decía que era una porquería. Y yo le decía: “Anda, te invito a verla, con que vayas una vez y me acompañes y me digas que no te gustó, no hay problema…”. Se convirtió en hueso colorado; se aficionó a la lucha libre y a conocer a las grandes personalidades.

Combate emocionante… La primera caída es para Súper Muñeco y compañía... Algo rápida... La segunda para los rudos… con severos castigos a sus oponentes... Nuevamente los rudos, a punta de faltas, planchan al otro trío oponente… El público desaprueba… La edad le pasa factura al Pinocho… Sale lesionado…

Vino luego aquello de quiénes eran rudos y quiénes no. Y mis cuates y yo iniciamos una bola de rudos. Íbamos con guantes; como actualmente se ve en las funciones de lucha libre. Eso significaba que nosotros éramos rudos y los otros eran técnicos. Ese era nuestro distintivo; además del signo este, así con la mano; eso era rudísimo.

Lucha: aceptable

Calificación del combate: 8

Me tomé fotografías con ellos. Y hay una foto, aquí está, esta… Estaban estirando, ves, esa es una reacción de los rudos… Aquí están Lismark, el Perro Aguayo y Conan. Te puedo decir que cada uno es de diferente época. Él es de la época del Santo. El Santo le quitó la máscara al Perro Aguayo. Lismark está retirado y Conan sigue siempre en la Triple A. Ahí estaban, entré con una cámara y tomé esta foto.

Combate estelar de la noche: El Hijo del Santo, Latin Lover y Blue Panther contra el Demonio Azul, Atlantis y Abismo Negro...

La lucha libre es una pasión. Si tienes algún problema, algún estrés, pues vas a las luchas y se te olvida. Es un deporte, un espectáculo. Hasta saludar a un luchador es suficiente para mí. Mucha gente me criticó, decían que la lucha es pura faramalla, que no se golpean. Pero tuve oportunidades de ver grandes caídas. Una vez aquí, en el Poliforo San Blas, un luchador se tiró para acolcharse contra las cuerdas. Éstas se rompieron y él cayó desde el cuadrilátero. Llegaron y le cortaron la máscara, las botas, todo. Cayó y se golpeó la nuca. Entonces ahí es donde te dices, por más entrenados que estén, por más faramalla que hagan, siempre están pegándose, golpeándose, y eso no cualquiera lo aguanta.

La mejor lucha de todas... Los técnicos se imponen… La segunda caída fue de menos a más… Los guerreros sentaron cátedra… Santo y Abismo Negro fueron despojados de sus máscaras… Hubo de todo… sillazos… rudezas… lances… El Latin tuvo que ser sacado en camilla…

Mi papá fue muy cinéfilo. Nos íbamos a ver las películas del Santo, del Blue Demon, del Mil Máscaras. Ya grande supe que El Santo hizo una película de las mujeres vampiro. Pero hay una clasificación para toda la familia y una clasificación erótica. Hasta ahorita no he conseguido esa película para ver qué fue en aquel entonces la alharaca para que la hayan enlatado. Esa película ganó un premio en un festival de cine, no recuerdo cuál. Te mentiría si te dijera que ganó un oso, pero sí, creo que ganó uno de esos premios que daban en Europa.

Lucha: excelente

Calificación del combate: 9,1

Una vez hubo una lucha de “máscara contra cabellera”, entre Herodes y Blue Panther. Herodes perdió la cabellera; obviamente no iba a caer una máscara, y me acerqué al cuadrilátero y guardé parte del cabello en una bolsita. Ahí la tengo en casa. La mejor lucha que vi fue la de Máscara, año 2000, contra el Perro Aguayo. El Perro quitó máscara; una vez que les quitan la máscara, el luchador no puede volver a usar ninguna. Todavía no puedo creer haber estado ahí. La lucha tardó casi cincuenta minutos; eran dos de los grandes.

Comentarios generales: buena función… Buena asistencia... Más de 9.000 gentes…

En México aproveché la llave que me abría mi trabajo y fui a hablar con el licenciado Antonio Peña, que ya murió este diciembre. Yo lo conocí y me arrepiento de no haberme tomado una foto con él. Porque él fue luchador; él fue Espectro Junior. Luego se convirtió en promotor y creó la triple A. Él me permitió ver la lucha libre detrás de bambalinas. Veía a los luchadores, los saludaba y, cuando terminaba la función, entraba a los camerinos para ver qué hacían, qué dejaban.

Lo bueno: la última lucha... El Demonio Azul salvó la noche.

En una de tantas luchó el Hijo del Santo y se ensañaron con él; le sacaron sangre, le partieron la frente. Entré a los camerinos y vi que sí, en realidad era sangre, no era pintura. Te estoy hablando del 94, no había el peligro que hay ahora con esa enfermedad tan cabrona; toqué la sangre para ver qué era y sí, vi que era sangre, se estaba coagulando. Pero no la agarré, nadie me hubiera creído que era sangre del Hijo del Santo.

Lo triste de la noche: las lesiones de Súper Pinocho y Latin Lover.

Regresando de México, cuando volví a Mérida, nunca imaginé encontrarme en el mismo vuelo a varios luchadores que había visto en la arena unos días antes. Había comprado una revista para ir leyendo en el avión y me la autografiaron. Estaba MC1, Emilio Charles y vi a Atlantis sin máscara. Me acerqué y le dije:

—Disculpa, ¿eres el Santo?

—No —dice—; pásame tu revista.

Y empezó a dibujar su máscara, y me dijo:

—Soy Atlantis.

¡Padrísimo! No lo podía creer.

Hay quienes dicen que así como se están peleando, después son grandes compadres. Y sí, es cierto, hay algunos que sí, otros que no. No me consta, pero a veces lo percibe uno, cuando se está allá, con ellos, y los vas conociendo. Y hay un dicho: después del ajedrez, siempre van los peones y los reyes juntos, en la misma caja. Y es verdad, lo reconozco, pero la lucha libre es una pasión que tengo.

Calificación general de la velada: 8,5