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Luis Chaves hace acopio de recuerdos y elementos de la cotidianidad para construir un poemario que reivindica la llamada “poesía menor”. |
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Treinta y dos poemas organizados en tercios casi equitativos. El poeta exhibe sin pudor demonios internos, pequeños odios y frustraciones, en un ámbito existencial donde habita bastante explícita una suerte de pelea con Dios. En el corazón del libro once poemas signados por la memoria fílmica y dedicados a actores y actrices trascendentales. Allí el autor parece fungir como personaje de las tramas, mostrándose sensiblemente emparentado con el vitalismo de Pasolini mediante textos que no dejan dudas acerca de su colmillo como cinéfilo. Al final, de regreso al peor cine de casa, Trejos reconfirma su amargo lirismo, “como quien sale de un auto volcado para entrar a otro auto volcado”. |
Nueve maneras de morir Se ha dicho en algunos ámbitos que lo peor que puede pasar a la gente es que pierda el asombro ante la muerte. En los sucesivos cuentos de este libro, Carolina Cuervo dispone de tal forma las cosas que perder el asombro ante el fin ineluctable de la vida parece un imposible. Con una prosa depurada en la que el rigor narrativo no riñe con lo experimental, la escritora logra contagiar al lector de una ascendente expectativa. En alocadas pero verosímiles historias, la muerte puede estar en cualquier parte, respirando en la nuca, en el novio, detrás del muro contiguo, al otro lado de la puerta. En este libro en el que se advierte un hondo conocimiento de la condición humana, la vida es una caja de sorpresas. Lo único seguro es el abanico que muestra diversas posibilidades de morir. |
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