Yo gané 4 premios Grammy junto a Rubén Blades

Por Walter Flores

Cuando tenía alrededor de doce años, escuché por primera vez el disco Siembra, de Rubén Blades, en una fiesta familiar en San Antonio de Belén. El material estaba de moda, y canciones como “Plástico”, “Buscando guayaba” y “Pedro Navaja” sonaron muchas veces ese día, quedando grabadas para siempre en mi memoria. Lo que nunca imaginé fue que, en unos quince años, sería el director de la orquesta de Rubén, además de compositor, productor y arreglista musical.

Yo empecé mi trayectoria a la edad de cinco años, bajo la tutela de una profesora chilena que me impartía clases privadas de piano, al tiempo que comenzaba a “travesear” la música popular, ya que mi papá, en esa época, era el director musical de Taboga Band. Desde pequeño, él me llevaba a presentaciones y ensayos; a su lado, recuerdo haber tocado una campana, instrumento que, junto con el piano, las congas, el bajo y la flauta, entonces ya dominaba. Mi padre me enseñó, entre otras cosas, la disciplina de estudiar todos los días.

Luego ingresé al Conservatorio de Castella y recuerdo que don Arnoldo Herrera me ayudó muchísimo. Su trato con los alumnos era muy personalizado. Gracias a Tapado Vargas, de quien era compañero, tuve mi primer acercamiento con Buscando América, la producción de Rubén Blades que contiene aquel famoso tema, “Decisiones”. De nuevo, jamás se me cruzó por la mente la idea de que, tiempo después, iría a tocar con el gran maestro panameño, junto a Ramses y Carlomagno Araya —también compañeros—.

Cuando salí del Castella, formé parte de conjuntos como el Sexteto de Jazz Latino, la Big Band de Costa Rica, Grupo San José, Coro Heredia Canta, y también acompañé a varios músicos, entre ellos Adrián Goizueta y Humberto Vargas. Después de haberme graduado en piano clásico en la Universidad de Costa Rica, estudié jazz en Berklee (Boston, EE. UU.), donde tuve la oportunidad de trabajar con artistas de muy alto nivel. Rozarme con ellos me permitió poner los pies sobre la tierra. Por razones económicas y sentimentales, me vi forzado a regresar a Costa Rica, pero esa decisión, lejos de afectarme, propició la creación del disco Calle del viento, que grabé en conjunto con Éditus y el Sexteto de Jazz Latino. A raíz de la salida de dicha placa, Rubén Blades se interesó en mi trabajo. De hecho, Tiempos, el primer larga duración que produjimos en Costa Rica, da inicio con un tema de mi autoría, “Mar del sur”, que también apareció en Calle del viento.

Ese fue solo el comienzo de grandes experiencias que estarían por suceder. La época en que dirigí Éditus Ensamble fue maravillosa. Gané tres premios Grammy como productor de Tiempos y Mundo, y salí de gira por Europa —en tres ocasiones—, los Estados Unidos y muchos países de Latinoamérica. Producto de mi relación con Rubén, compartí escenario con grandes de la música como Willie Colón, Juan Luis Guerra, Mercedes Sosa y Armando Manzanero, e incluso llegué a hacer palmas y coros con Sting en una oportunidad. Todo eso sin mencionar la enorme cantidad de figuras que tuve el honor de conocer; desde Gabriel García Márquez hasta Chespirito, pasando por Bill Cosby, Lionel Richie, Phil Collins, Marc Anthony, Ray Charles y los chicos de Calle 13, a quienes aprecio mucho.

En 2008, salimos de gira por Europa junto a Son de Tikizia. Rubén nos permitió acompañarlo y presentar nuestros propios temas. Yo he tenido la suerte de trabajar muy cerca de él y puedo decir que lo conozco bien; es una gran persona. A su lado he aprendido muchas cosas, no solo en materia musical, sino en el diario vivir. Rubén confió en mí para grabar el disco Cantares del subdesarrollo, con el cual gané mi cuarto Grammy, esta vez como ingeniero de sonido.

Entre 2009 y 2010, participé en el exitoso tour con Seis del Solar, que fue visto por más de un millón de personas a lo largo del continente americano. Para finalizar el año 2010, fui director de la orquesta que acompañó a Rubén y a Gilberto Santa Rosa en su gira Una sola salsa. Mi trabajo consistió en dirigir la música de Rubén y hacer gran parte de los arreglos musicales, incluido el opening del espectáculo, lo cual ha contribuido a mi crecimiento como músico y, de manera indirecta, ha incidido en Son de Tikizia, agrupación que actualmente lidero y con la que he cumplido, también, grandes logros.