El hotel Barceló San José Palacio guarda, en sus entrañas, el secreto mejor guardado de la gastronomía capitalina.
Fotografías: Adrián Soto © 2011
La pregunta fue inocente; la respuesta, rotunda: Ánfora no se especializa en un tipo de cocina: los abarca todos, con soltura, y se jacta de ello. Los mejores platillos de origen mediterráneo, caribeño y típico en un mismo sitio, a 3 km del centro de San José y en medio de un ambiente distinguido como pocos: debe de ser una broma. Escasos restaurantes en nuestro país cuentan con tal nivel de versatilidad y vocación de servicio al cliente. A la carta o buffet; mañana, tarde y noche: Ánfora está para servir, no para que le sirvan. En fechas especiales, la cocina se vuelca en favor de la fusión, y los mariscos son el fuerte. Quienes lo hayan visitado un Día de la Madre, por ejemplo, dan fe de ello. Sin embargo, la calidad no es un atributo que distinga fecha ni ocasión: el pollo y la sopa caribeña, la pizza y las hamburguesas —que lo digan los gringos— prueban, con sobrado mérito, esta afirmación.
Además del típico almuerzo y cena, Ánfora también ofrece servicio de desayuno. La jornada laboral tampoco parece representarles mayor inconveniente. Una vez cerradas sus puertas al público, a eso de las 10:30 p.m., el room service queda a disposición de los huéspedes del hotel. Agradecido gesto. Antes de probar las viandas de este refugio del buen gusto, pensábamos que la gula era un pecado capital. Ahora nuestra lista de siete cuenta uno menos.
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