Amy Winehouse no ha sido la única en morir a los 27 años. Una muestra de grandes que se fueron a esa edad no sin antes dejar un legado muy amplio.
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Amy Winehouse no ha sido la única en morir a los 27 años. Una muestra de grandes que se fueron a esa edad no sin antes dejar un legado muy amplio. Back to Black
Amy fue una de esas voces especiales. Para algunos, con cédulas jóvenes, irrepetible y genuina; para otros, algo más longevos, amalgama de sonidos poderosos de cuando se cantaba con el alma… Literalmente, se hacía soul. Digna heredera de aquellos años maravillosamente duros de desigualdades sociales, guerras ridículas (como todas) y sexo en ebullición, Winehouse fue mezcla de talento, drogas y alcohol. La Providencia, que suele desamparar a los rockeros, le pasó pronta factura por los excesos; el más emocionante de todos, el de los cinco Grammy de Back to Black. El mundo, poco acostumbrado a ver a sus ídolos marchar tan jóvenes y resignado a encontrárselos calvos, barrigones y gangosos, volvió, si se permite la atrocidad, a “emocionarse” con la ida de una mujer que cantó y sufrió, y que se ahogaba desde hace años en un coctel sin fondo, como bien sabe serlo alguien que se apellide “casa del vino”. Vino y, rápidamente, se fue. |
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Cheap Thrills
Le ganó por un álbum a Winehouse, porque, en honor a la verdad, Joplin no logró publicar más de tres en vida y eso le bastó para ser mítica y para que no olvidáramos que tuvo siempre tan templadas sus cuerdas vocales como sus pezones. Fue heroína del blues-rock y a la inmortalidad llegó precisamente forrada en eso: en heroína. Su álbum Cheap Thrills vendió un millón de copias y lo grabó flotando en whisky. Muy recomendado, aunque algunos dirán que un CD de hits es mucho más hit que su gran hit. |
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Axis: Bold as Love
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Strange Days
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Nevermind
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