Podríamos ponernos pedagógicos y explicar que los estudios presentados en el III Update Alcohol y Salud , organizado por el Hospital Clínic de Barcelona, revelan que una cerveza al día como acompañante de la comida disminuye en un 37% las posibilidades de infarto, en comparación con los no tomadores.
También podríamos decir que el consumo moderado de cerveza ha demostrado su capacidad de influir en el estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo que reduce a su vez la posibilidad de accidentes cerebrales.
Es más, se podría agregar que al consumo responsable de cerveza se le relaciona con beneficios psicológicos y manejo favorable del estrés, así como disminución del riesgo de padecer diabetes.
Pero ¿para qué tanto discurso? Igual estamos seguros de que no es necesario. Quédese con el primer dato y refresque su garganta mientras alimenta su cuerpo.
Los ingredientes mágicos
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La cebada posee algunas particularidades que la diferencian del resto de cereales. Por ejemplo, contiene más proteína que el trigo, pero menos gluten. |
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El lúpulo es la causa de la estimulación del apetito que produce la cerveza. Es el ingrediente que aportará a la misma su sabor amargo y los aromas propios. |
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La levadura de cerveza tiene un sinfín de propiedades; destacan su efecto depurativo de la piel y su altísimo contenido de proteínas y minerales. |
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Aproximadamente, el 70% de la cerveza es agua. Dentro de los minerales del agua que más interesan a los cerveceros están el calcio, los sulfatos y los cloruros. |
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