–Profe: Lotro día yo y el Alienado nos juimos al Garete. Nues q’ nos perdiésemos (aunq’ también) sino q’ el Garete es un bar. Nues por hablar mal de él pero es un bar bien decente porq’ la casa se reserva el derecho de xpulsión, y al q’hiace mucho pleito lo sacan montado en el Vicente Fernández ya q’ pa’ eso es un caballo, ese q’ canta “No tengo tono ni reina ni orq’esta q’ me comprenda pero sigo siendo el güey!”.
Por xperiencia un tanto propia le cuento q’ la verdad es q’ nuay mucho problema cuando a uno lo sacan montado porq’ uno sia garra de las orejas de burro como manurbio y maneja al Vicente como si fuera moto. Lúnico problema es q’ el Vicente q’iera volver al bar pa’ usar la rocola de mariachi y meterse otra vez en un disco porq’ el asesino de la música siempre vuelve al lugar del crimen.
Bueno, ya me perdí pero como le venía diciendo yo y el Alienado después diun rato de celebrar comenzamos a ver mariposas fucsias volando sobre motos como vicentes fernandes. Yo le dije al Alienado “q’ bonito mariposaurio!” y él me corrigió diciendo q’ no sia bruto porq’ se dice “marisopaurio”.
Esas palabras cienfíticas siempre men redan así q’ el Alienado aprovechó pa’ decirme q’ yuera un primote, pero como no me dijo primo de q’ién ni cuáles son los tiyos, a mí me sonó a insulto y ay nomás le di un cabezazo con mi silla pa’ q’ siente cabeza y no ocfenda.
El Alienado nunca ha estado bien de la cabeza, sobre todo después del silletazo, pero nues de la condición psicocranial (pa’ usar un tecniq’ismo) del Alienado q’ q’ería scribirle profe, sino de la sorpresa tan inesperada q’ me llevé entonces. Es cierto q’ yo suelo llevarme cosas, pero sorpresas nunca.
Pa’ no cansarlo con el cuento le cuento q’ ay nomás por sorpresa nos sacaron montados en el Vicente y en el Alejandro Fernández y les tiraron un cuete pa’ q’ aligerasen el paso y no vuelvan a cantar, y así terminamos los cuatro cambiando de provincia a 100 q’ilómetros porora.
Nues q’ me q’eje mucho pero hasta aura me q’eda la duda de q’iabrá q’erido decir el Alienado. Usted segura mente stará pendiente de mis palabras pa’ saber por q’ le dicen “el Alienado”, pero yo no sé pero yo creo q’ es porq’ él jugaba futbol en el campionato del barrio y era parte de la alienación del equipo cuando salía a jugar o a perder, o sea a lo mismo.
Bueno profe usted q’ ha studiado en sus ratos libres q’ me uenta de q’ihabrá q’erido decir el Alienado? Ay le va sta carta, y ya nos veremos cuando el potro y potrillo de tanto galopar sigan de gira por provincias hasta donde usted sté. Lo saluda su acfectuoso ecsalumno Wármix Méndez Gómez!
–Desperdiciable Wármix: No sabe usted cuánto gusto me da saber que, junto a dos burros, usted ha vuelto a la naturaleza, de donde nunca debió salir. Es usted el Rousseau de la popmodernidad; un objetor de conciencia de la vacua civilización urbano-peatonal. Mi consejo es: vuelva a sus raíces y siga bajo tierra.
A su vez, con las coces de sus voces, el potro y el potrillo podrían destruir, si no toda ciudad, sí todo buen gusto. Empero, pasemos a su siempre enfermiza consulta. Yo ignoro por qué pregunta usted por lo que no sabe para que después sepa lo que no entiende.
Si la tartajosa lengua del Alienado no me engaña, él no quiso llamarlo ‘primote’ a usted, sino ‘primate’; o sea, un bonobo, un chimpancé, un gorila o un orangután. Estos son “primos” (no “primotes”) del ser humano, incluido misteriosamente usted.
‘Primate’ no es un insulto; originalmente significó “el primero de una categoría”, sea humana o no humana. En el siglo XIII, en Europa, el primate era un sacerdote de alta categoría, como un obispo o un cardenal. En forma parecida, ahora se llama “primado” al obispo principal de la Iglesia de un país.
‘Primate’ deriva de la palabra latina ‘primus, primatis’ (el primero). En el siglo XVIII, el naturalista sueco Carl Nilsson Linaeus empleó el término ‘primate’ a fin de designar al ser humano y a los cuatro simios ya mencionados porque, según él, los cinco eran los animales más perfectos.
La idea de ‘primero’ aparece en otras palabras, como ‘principio’, ‘prioridad’, ‘primario’, ‘primicia’, ‘primor’, ‘primogénito’ y ‘primo’ (primero, hijo de mi tío, etc.). ‘Príncipe’ (en latín, ‘principem’) es el “noble que toma primero” (es su privilegio hacerlo). ‘Primavera’ equivale a “principio del verano” (del latín ‘ver’ = verano).
Bueno, indilectos: griten cuando se acerquen cabalgando: habrá que ver a dos primates sobre dos burros. |