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Puede que el rafting parezca deporte de turistas pensionados, pero nada más lejos de la verdad. Con casco, chaleco y remos, el verdadero turismo de aventura es posible. |
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Cuando a los turistas extranjeros se les pregunta por qué repiten su visita a Costa Rica, suelen contestar: “Nos sobran los motivos”. Sin embargo, por abundante que sea esa lista, hay una foto en particular que siempre destaca en el álbum de las vacaciones: la del rafting. Así, sin itálicas, debidamente incorporado a nuestro diccionario que nunca hizo las paces con “descenso de ríos”, aunque sí se ha entendido con el popular “rápidos”. ¿Será que alguien se ha preguntado una vez por qué los llaman así? Es poco probable. Lo que sí podemos dar por sentado es que incluso quien no ha viajado en balsa asocia la palabra con una imagen acuática, cargada de adrenalina y gritos.
Costa Sol Whitewater Rafting lleva diez años ofreciendo esa experiencia inolvidable sobre dos de los más agitados ríos de agua blanca que conoce nuestra geografía: el Reventazón y el Pacuare. Dependiendo de su itinerario y de su presupuesto, usted puede optar por el tour de un solo día o por un trip algo más extremo, de dos días con noche de hotel en Turrialba o de campamento a orillas del Pacuare. La excursión no solo incluye pintos y casados, sino impresionantes escenarios naturales que ponen a los más intrépidos a viajar cualquier cantidad de horas por avión. Recuerde: usted los tiene a la vuelta de la esquina. Deje de hacerle números y ver pasar los años. Esta es su verdadera meta para el 2011, y este es el momento ideal para echarse al agua, pues la temporada actual promete un caudal en su mejor punto; listo para sacudirlo con “rápidos” de grados 2 y 3 en el Reventazón, y 3 y 4 en el Pacuare, donde el viajecito puede ponerse más movido de lo que su suegra podría tolerar. Está claro, por supuesto, que para usted no será ningún problema.
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