Revista SOHO - http://www.revistasoho.co.cr/contenido
EL ESPEJO DE YOLANDA
http://www.revistasoho.co.cr/contenido/articles/1395/1/EL-ESPEJO-DE-YOLANDA/Paacuteginas1.html
Por Revista SoHo
Publicado el 07/11/2011
 
Sergio Ramírez reinventa, en su nueva novela, el mito de la escritora costarricense Yolanda Oreamuno.

EL ESPEJO DE YOLANDA

 

EL ESPEJO DE YOLANDA

Sergio Ramírez reinventa, en su nueva novela, el mito de la escritora costarricense Yolanda Oreamuno.

La fugitiva
Sergio Ramírez. ALFAGUARA, 2011

Yolanda Oreamuno (1916-1956) murió apenas a los 40 años de edad, en el exilio de este, el país de la mente. Mujer desafiante, de mundo, letras y cultura, buscó darle una voz a su sexo, entonces condenado a cuadros más bien domésticos y no intelectuales. Sin embargo, el esperable tratamiento que le diera su patria la obligó a abandonarla, asfixiada por las ya desde entonces usuales artimañas de una idiosincrasia temerosa, cerrada e hipócrita, tan capaz de endiosar al oportunista, al arrogante y al charlatán como de acallar a quien amenace con destacar por su inteligencia o con decir las cosas como se piensan, tal y como le sucedió a Yolanda. “País de cobardes”, sentenció en su momento la escritora. Esta, su historia de desencanto y frustración, apasionó al novelista nicaragüense Sergio Ramírez, quien decidió adaptarla a una novela “no biográfica”, según él mismo aclara. Puede que sea útil hacer la salvedad a efectos de lavarse las manos, pero no por eso es posible obviar que, como bien gusta de señalar Hollywood, esta es una historia “basada en hechos reales”. La lectura de La Fugitiva no solo es inevitable para quienes han seguido con interés el mito de Oreamuno (o para quienes ahora se suman al grupo), sino también para aquellos a quienes encante la idea de ahondar en la Costa Rica de la primera mitad del siglo XX, tan lejana en el tiempo, pero tan cercana en costumbres. A partir de la voz de tres mujeres distintas, el autor reconstruye, pues, no solo la vida de Yolanda (Amanda Solano, en la obra), sino del país al que terminó desconociendo. Y lo hace bien, con un relato que entretiene mientras trata de contestar por qué fue tan querida y envidiada Yolanda y por qué se hizo admirar y odiar por igual. Existe en la obra el mérito de rescatar algunas de las más notables virtudes de la escritora (su pasión por la libertad, su explosiva inteligencia), pero también queda la sensación de que se silencia la voz más importante de todas: la suya. Si quiere conocer realmente a Yolanda, lo mejor que puede hacer es leerla a ella.

La última aventura de Batman

Carlos Cortés. Uruk, 2011

La solapa de este, el último trabajo de Carlos Cortés, apenas puede sostener su biografía como literato. Su notable y reconocida obra comprende desde célebres ensayos hasta novelas y poemarios premiados y traducidos cantidad de veces. A estas alturas, se podría decir que el lector que no le conoce, sencillamente no lee. La última aventura de Batman llega a los estantes, laurel en mano, pues se hizo con el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría 2010, en la categoría de cuento. Hay que decirlo: el premio es merecido; la obra, recomendada. Aquí Cortés se toma un descanso de los “trabajos largos”, pero enfrenta un demonio igual de difícil: sacudir el perchero interno, remover tumbas y desvelarlo todo en un viaje personalísimo que expone por partes iguales al niño, al hombre y a todo lo que hay entre ellos. La pérdida de la inocencia, el misterio de la muerte, el miedo al rechazo, el peso del pasado, los secretos de familia; temas de Cortés, temas del lector, todos ellos relatados en once cuentos que se devoran de un tirón mientras reparten agradecidas referencias históricas y no tan agradecidos golpes al alma.

50 cosas que debe saber de la historia mundial

Hugh Williams. Norma, 2010

Si se me nombrara Ministro de Educación, pondría este país patas arriba. Por ejemplo, este libro de 430 páginas sería de lectura obligatoria en octavo año. Hugh Williams, periodista cultural de la BBC y de numerosas revistas y periódicos, recibió las palmas de la Gran Bretaña tras publicar Cincuenta cosas que debe saber de la historia británica, mismo que fuera posteriormente adaptado por el History Channel en una exitosa serie. Animado por la respuesta, se midió con una prueba un tanto más complicada: la historia del mundo. Williams no pretende abarcarlo todo ni vender esta como una lista definitiva o incuestionable, eso está más allá del debate. La que aquí reunió es una lista sólida, fundamental, que funciona como punto de partida estupendo para entender mejor quiénes somos y cuál es nuestra naturaleza, desde los tiempos de Roma hasta hoy día. Si bien el lector podrá o no disentir de la selección, es innegable que los acontecimientos aquí descritos han cambiado el curso de la historia de la humanidad. ¿Nunca fue muy afecto a los Estudios Sociales? No toda la cultura general tiene por qué ser un tedio: esta obra se encarga de confirmarlo.