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Sí, yo puedo escribir 10 mil caracteres sobre esto. Si Jerry Seinfeld se propuso hacer una serie sobre nada y esa serie duró 174 episodios, si Carmen Laforet escribió una novela llamada Nada, si mi tango favorito tiene ese mismo nombre, si Palito Ortega llamó “Sabor a nada” a una de sus pocas grandes canciones, si Les Luthiers hizo durante años un gran espectáculo que se llamó Muchas gracias de nada, pues entonces yo puedo escribir 10 mil caracteres sobre la expectativa que despertó en Argentina este Costa Rica-Argentina (y además, al finalizar este modesto párrafo habré escrito, si no me equivoco, alrededor de 632).
Ticos. Tiene que haber ticos en Argentina. Ticos que quieran ver el partido. Ticos que se junten a ver el partido en un bar. Mi amigo Luis Chaves es tico y vivió en Buenos Aires. Tiene que conocer otro tico que siga viviendo en Buenos Aires. Lo pesco en el Google Talk: en ese preciso momento chatea con su amigo Jeymer, que vive en Buenos Aires. Jeymer tiene que conocer otros ticos. Y si los conoce, seguramente estarán interesados en ver juntos Argentina-Costa Rica. Chaves me pasa el teléfono de Jeymer. Efectivamente, Jeymer tiene previsto verlo en un bar, más bien diría en una parrilla, con otros dos amigos ticos. Jeymer me cita en La Popular, en el barrio de Almagro. ¡Perfecto! Ahí tiene que haber auténtico clima futbolero. (¡Vamos! ¡Ya van 2.370 caracteres!).
A ver, a ver, a ver… ¡Messi está en el banco! ¡No puede ser! ¿Cómo que Messi está en el banco? ¡Messi está en el banco! ¡Bueno, seguro que Batista lo pone en el segundo tiempo, claro! Llegan más ticos: Irvin, con la camiseta roja de Costa Rica y un modelo blanco más vintage (no puedo decir de qué época: sepan disculpar, no soy especialista en camisetas de C.R.) que le presta en el acto a Jeymer. Gabriela no trajo camiseta, sino un vestido negro, escotado arriba, breve abajo. Eso siempre es bueno. Gabriela me cuenta que es de Tres Ríos, que su abuelo está en el estadio, que la familia le regaló una platea a modo de sorpresa y que el abuelo estaba contentísimo por el presente. ¿Qué pensará el abuelo al ver a Messi en el banco? Bueno, con la paciencia de quienes han vivido, sabrá esperar y tendrá su merecida recompensa cuando Lionel entre en el segundo tiempo. Porque va a entrar en el segundo tiempo, ¿no? (¡Bien! ¡4.371 caracteres!). Justo cuando está por empezar, se va una pareja. Imagino que vivirán cerca: supongo que prefieren verlo en sus casas, tranquilos, mientras toman mate. O quizás a ella no le interesa demasiado el fútbol: leerá un libro en su habitación o chateará con sus amigas mientras él lo mira (porque lo va a mirar… ¿Cómo se va a perder este apasionante Argentina-Costa Rica?). Detrás de nuestra mesa hay unos colombianos: se sentaron apuntándole al mismo televisor que nosotros. A juzgar por la ubicación, es evidente que vinieron a mirar el partido, aunque los veo conversando muy animadamente con las mozas. No ha llegado más gente, es raro: la gente que está en La Popular no parece muy concentrada. Quizá están un poco fríos: acaba de empezar y cuando empiecen a sucederse las jugadas de gol, los momentos electrizantes, se van a enganchar. Claro que sí. (¡Llegué a la mitad!¡5.265 caracteres!). “Quiero emociones, porque si no va a ser complicadito”, dice Walter Nelson, el relator argentino. “Todo demasiado sereno”, dice Irvin. Isis se ríe. Isis es una amiga argentina de Irvin. Se levantan dos amigos de una mesa. Se van. Es evidente que no piensan mirar el partido: si pensaran mirarlo en otro lugar, no habrían esperado hasta el comienzo para irse. Puede ser que estén decepcionados por la ausencia de Messi, pero en ese caso, serían unos impacientes, porque ya dijimos que Messi va a entrar en el segundo tiempo . Claro que sí.
Cuando termina el primer tiempo, los colombianos de la mesa de atrás pagan la cuenta y se van. Siento una gran desilusión. Salen disparados. ¿Quién los corre? Detrás de ellos hay un señor mayor, él sí parece concentrado. El público de la parrilla ha disminuido, aprovecho para conversar con las mozas. “Cuando juegan Boca o River esto se llena”, dicen. “En los Mundiales, también”. No hay mucho clima y hay que reconocer que el nivel de este Argentina- osta Rica no ayudó demasiado, pero seguro que en el segundo tiempo, cuando entre Messi, las cosas van a cambiar. Van a ver. (¡Parece mentira, pero ya escribí 7.616 caracteres!).
A los 40 minutos del segundo tiempo, las mozas toman una decisión drástica: comienzan a levantar las sillas y a colocarlas sobre las respectivas mesas. Solo quedamos nosotros y el señor mayor. Fuera de nosotros, La Popular está completamente vacía. Está claro que si aprovechan para ganar tiempo, apenas termine el partido nos traerán la cuenta y podrán volverse a casa. No hemos cenado, pero hemos comido algunos choripanes y bebido algunas cervezas. No nos podemos quejar: pese a todo, no se puede decir que la hayamos pasado mal mirando este bodrio. Termina Argentina-Costa Rica y nos despedimos pensando que otra vez será, que el próximo será mejor, que a lo mejor juega Messi, que a lo mejor hay algo parecido a un gol y que a lo mejor despierta el interés de alguien aquí en Buenos Aires. Sí, yo puedo escribir 10 mil caracteres sobre esto. Si Jerry Seinfeld se propuso hacer una serie sobre nada y esa serie duró 174 episodios, si Carmen Laforet escribió una novela llamada Nada, si mi tango favorito tiene ese mismo nombre, si Palito Ortega llamó “Sabor a nada” a una de sus pocas grandes canciones, si Les Luthiers hizo durante años un gran espectáculo que se llamó Muchas gracias de nada, pues entonces yo puedo escribir los 10 mil caracteres que me pidieron sobre la expectativa que despertó en Argentina el partido Argentina-Costa Rica (y además, al finalizar este modesto párrafo habré escrito, si no me equivoco, alrededor de 10.622).
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