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Elizabeth Cervantes
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Por Revista SoHo
Publicado el 04/19/2011
 

No hay otra actriz en México que sepa medírsele a hacer escenas de sexo con más clase. Por eso, por tenerla en nuestras páginas y por su impresionante trayectoria, aplaudimos a Elizabeth.


Elizabeth Cervantes

No hay otra actriz en México que sepa medírsele a hacer escenas de sexo con más clase. Por eso, por tenerla en nuestras páginas y por su impresionante trayectoria, aplaudimos a Elizabeth.

Fotografías de Gonzalo Morales © 2011

Lo hemos hecho otra vez. Unimos lo mejor de dos mundos y creamos para usted uno que solo en nuestras páginas podría encontrar.

No es miedosa. En contraste con los papeles políticamente correctos por los que optan muchas de sus colegas, Elizabeth siempre ha elegido los más audaces, los más sensuales, los que demandan un poco más. Cuando uno ve sus ojos, sus labios carnosos y su cuerpo dolorosamente bello, es fácil entender por qué los directores de cine y televisión le ofrecen personajes explosivos —como la stripper en Fuera del cielo. Elizabeth no le pone misterios a enseñar su cuerpo —valentía que siempre agradeceremos—ni a hacer escenas de sexo explícito. Ella hace lo que su personaje requiera. Tiene un Ariel como Mejor Actriz en Más que nada en el mundo, dos películas hechas en España —Volverás y Febrer—, varias novelas, cintas y series en México. El año pasado nos puso a temblar con su desfachatez y su cachondeo en El Infierno, la polémica película de Luis Estrada, y este semestre estrena dos títulos: De la infancia (donde trabaja de nuevo con Damián Alcázar) y Oscura seducción. En ambas podremos ver a la bella Elizabeth tan sexy y salvaje como en estas fotografías.

¿Dónde queda el infierno?
Dentro de todos, en algún momento.

¿Dónde te gustaría pasar el resto de tu vida?
En una casa en la playa o frente a una cámara.

¿Qué es la sensualidad?
Es algo que se trae naturalmente y, por fortuna, creo que yo lo traigo.

¿Cuál es la parte más sensible de tu cuerpo?
Todo mi cuerpo es impresionantemente sensible cuando me enamoro. Cuando logro conectarme con mi alma y olvidar los prejuicios y los condicionamientos, no importa dónde me toquen porque me vuelvo un mar de sensibilidad. Viene de adentro.

¿Qué no falla cuando querés conquistar a alguien?
Todo falla. Es algo que no puedes controlar.

¿Qué te hace reír?
Muchísimas cosas. Hoy río mucho más que en tiempos pasados.

¿Cuál es la película que has visto más veces?
Hay varias que he visto con obsesión enfermiza miles de veces: Los puentes de Madisson, porque me parece magistral; 2046, porque nunca acaba de sorprenderme, siempre descubro más y más lo perfecto que es el guión; Matrix, porque está llena de sentido.

¿Cuál es tu ingrediente infaltable en la comida?
Me encanta el ajo y el jengibre.

¿Y tienes algún platillo afrodisíaco?
Un plato enorme de ostras, que pone a cualquiera de buen ánimo.

¿Cuál es tu héroe real o ficticio?
Oskar Schindler. ¡Qué belleza cuando el poder funciona para hacer el bien!

¿Alguno mexicano?
Mi madre fue una heroína.

¿Qué es lo que tienes más cerca de tu cama?
Mis libros y mi cenicero.
¿A qué edad fumaste por primera vez?
A los 14 años.

¿Tienes un sueño recurrente?
Sueño con mi madre.

¿Alguna fantasía sexual?
Uff… tantas. Eso es lo bueno de las fantasías, no tienen límite.

¿Eres tan apasionada como se te ve en las películas?
A veces más. Me gusta entregarme y disfrutar con todos los sentidos.

¿Es más fácil un desnudo en las películas o un desnudo en la vida real?
Siempre en la vida real es más difícil. En una película, no eres tú quien se desnuda, al final tienes el disfraz de tu personaje y eso hace que sea mucho más fácil.

¿Hay algo de tu cuerpo que te genere inseguridad?
No realmente. Pero soy tímida, aunque no lo parezca, y el desnudo siempre me hace sentir vulnerable. Por eso me cuido.

Sin embargo, parece que no tienes ningún prejuicio frente a eso.
No, para nada. Ningún prejuicio. Me cuido de cómo lo toma la gente. Yo siempre tengo escenas muy fuertes, por eso debo medir el no darle solo eso al público.

En tu carrera ha habido muchos striptease, ¿cuál fue tu primero?
En Fuera del cielo, donde interpreté a una bailarina, completamente sola, adicta, deseando que la amen, aunque sea un poquito. 

El Infierno habla de un México jodido. Para ti, ¿cuándo se jodió?
Los problemas de México no son solo de México, sino del planeta entero. Creo que todo se jodió cuando se inventaron las fronteras.

Si vivieras en el lejano oeste, ¿a quiénes enfrentarías en un duelo?
A todos los secuestradores.

¿Cuál ha sido la mayor victoria de México?
Creo que la mayor victoria fue cuando logró unirse después del terremoto del 85. La solidaridad que México enseñó en ese momento nos hizo un país grande.

En casi todas tus películas tienes escenas fuertes de sexo, ¿a qué se debe?
No tengo miedo de hacer una escena de sexo si es interesante, importante en la trama, con un sentido. Me gustan las escenas cargadas de razones y pasiones. En Capadocia, interpreté a una mujer enloquecida por los celos, eso la hace fantástica para mí. En El Infierno, el mismo título le da razón a mi escena de sexo transgresor: yo era una prostituta que resucita ante la idea de que su amante la sacará del infierno en el que vive.

Eres muy guapa, ¿se intimidan ante ti?
Es curioso ver que muchos actores que son temible y tremendos en pantalla, en la vida real son suaves y sencillos. Yo soy así, muy tranquila. Al menos hoy.

El Infierno atacó durísimo al gobierno de Felipe Calderón, ¿qué opinas acerca de su supuesto alcoholismo?
Algunos dirán que es ignorancia, que es falta de ciudadanía o que soy tonta. Y quizás estén en lo correcto. No me importa. Lo cierto es que no veo noticias, no sé nada de política ni me interesa saberlo. No sé nada en absoluto de lo que se dice de nadie. Ni siquiera sé lo que se dice de mí.