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“Las 5 claves del placer” alcancé a leer en el afiche que anunciaba una película porno en un cine capitalino mientras me comía una presa a la hora pico. Llevo ya dos semanas de estar pensando en este título y nominando en mi cabeza las claves del placer que se me van ocurriendo y, finalmente, he llegado a las mejores cinco según mi opinión. Por supuesto, la tarea estaría completa si fuera a comparar mis notas mentales con la película en cuestión… ¡Pero eso mejor lo dejamos para otro relato! La número 1: Mente abierta abre el resto. Lo primordial es entrar en completo estado de aceptación por el placer. Decirse a uno mismo: quiero coger, me gusta coger, voy coger. Dudar de cualquiera de estas afirmaciones conlleva a eyaculaciones precoces, sentimientos de insatisfacción, apatía ante la oportunidad y otra serie de desastres que ni hacen el camino divertido y mucho menos trae orgasmos a la cotidianidad de ningún ser humano. Digamos que no estar mentalmente dispuesto al placer sexual es casi igual a pactar votos de castidad con el universo. No hay beneficio, entiéndase: ¡no hay placer! La número 2: Manos curiosas. Estadísticamente comprobado que la mente detecta placer, la cabeza se inclina hacia atrás, se cierran los ojos y se mueve una mano con intención de... ¡meter mano! Hay que dejar que las huellas táctiles se deslicen por la piel propia, la piel del otro… mil sensaciones se aparecen poro a poro. Ya traíamos mente abierta, ahora es dejar la curiosidad actuar sobre la mano. Una mano curiosa sabe que hay dos manos curiosas y que cada una tiene cinco dedos. Además, sabe que hay dedos de largos y grosores diferentes, y que no tienen que estar todos en el mismo lugar al mismo tiempo ni haciendo cosas iguales. La número 3: Lengua generosa. Toda la vida se ha escuchado hablar de los famosos besos franceses que tienen como particularidad agregar la lengua al acto. Pero creer que hasta ahí llegó la lengua, es ser agarrado de corazón (el que no da más) y agarrado de tonto (el que no recibe más). Con la lengua, la clave es la generosidad: chupar como si fuera un regalo. Estamos de acuerdo con que la mano llega a todos los rincones del otro, pero la textura de la lengua es otro universo. Además, chupar estimula la salivación y esto conduce a la lubricación. Órganos sexuales lubricados es señal de buen camino. La número 4: Cartílagos relajados. Mente en estado de excitación placentera, manos en marcha, lengua generosamente lubricando órganos sexuales… Relájese, que ya la parte difícil pasó. Sienta cómo hasta las orejas se entregan al calor que sube del vientre y se manifiesta en contracciones musculares que elevan las pulsaciones cardíacas y saludablemente alimentan el torrente sanguíneo hasta hacerlo sudar. La entrega al placer de uno por sentir el placer del otro y viceversa. La número 5: Garganta profunda. Inhalar y exhalar por la boca profundamente, con un ritmo proporcional a la intensidad del placer. El aire entra hasta el estómago y desde la profundidad de la garganta se transforma en jadeo, expresiones de placer monosilábicas pero alargadas por lo rico que se siente coger así, con todas las ganas, por todas las ganas y hasta que se quiten las ganas. En el medio, mil cosas más pueden suceder, muchos minutos se puede estar ahí y la vida entera se puede explorar, pero todo pasa gracias a la conjunción de estas cinco claves para sentir placer sexual. Visto de manera positiva, siempre estamos en posición de optar por el placer. Las oportunidades de seguro están justo a la vuelta de la esquina, ¿o no? |
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