El tándem entre actor y director sigue generando cine de calidad.
Por Alberto Calvo |
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Shutter Island
Martin Scorsese Leo DiCaprio gusta de escapar, cada tanto, del hastío que supone la vida en la ciudad. Hace 10 años fue La Playa, aquel drama ‘palomitero’ diseñado única y exclusivamente para el lucimiento de su joven protagonista, que entre la exuberancia del paisaje, lo cosmopolita de las mujeres y un acartonado mensaje más propio de un seminario de autoayuda, solapadamente, envió un mensaje, mismo que ha venido a rubricar en este 2010. Eso sí, más vale que lo sepa, Shutter Island es terror, terror psicológico. Cosa gruesa; pero descuide, que de la mano del tardíamente oscarizado Martin Scorsese, la experiencia es casi siempre a prueba de reembolso. |
The Book of Eli
Hughes Brothers
Atrás quedaron los tiempos del exégeta y su prole; hoy, el fin de los tiempos nos es ofrecido en un amplio espectro de colores y sabores, desde la manada de zombis que van devorando todo y cuanto se atraviese en su camino, hasta el ya típico paisaje sombrío y desolador, donde apenas se desprende un hálito de vida. Es en este escenario donde vemos a un Denzel Washington tosco, con aspecto de teniente retirado y sobre el que reside una sola misión. Adivine, no es ciencia china: salvar a la humanidad. |
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Alice in Wonderland
Tim Burton
A comienzos de año el mundo del cine esperaba con un ansia casi mórbida la llegada de Alice in Wonderland a las salas comerciales. Dolores de cabeza, vértigo crónico, visión borrosa y lagrimeo; nada, ningún síntoma podía impedir que el cristiano promedio viera a Johnny Depp refocilarse con su mítica interpretación del Sombrerero Loco, no en una, ni dos, sino en tres dimensiones. Si bien la crítica y la taquilla no le sonrieron a esta versión del clásico de Lewis Carroll, difícilmente vaya a pasar inadvertida entre sus anaqueles. Considérelo.
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Remember Me
Allen Coulter
El sarcófago de John Ford debió estremecerse ante la noticia de que Robert Pattinson era capaz de desplegar sus limitados dotes histriónicos en algo que no involucrara: a) sangre, b) yugulares cercenadas y c) luchas cuerpo a cuerpo contra lobos. Sí, desafiando toda preconcepción en torno a su persona, el joven paliducho se ahonda en un drama sencillo, igualmente juvenil, y sin mayores pretensiones. O eso es lo que pretende, hasta que desfila ufano frente a nuestros incrédulos ojos el “fgrand finale”; un guiño histórico que seguramente lo hará lanzar un clamor al cielo.
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The Wolfman
Joe Johnston
Si de súper criaturas hablamos, este filme corta rabo y oreja. Basado en el clásico de 1941, The Wolfman supone, a priori, un rato de genuina diversión; no hay desafío alguno al intelecto, pero sí sangre a borbotones, monstruos digitalmente modificados y una historia que, por mucho que diste de la original, vale la renta. Benicio del Toro y Anthony Hopkins hacen del elenco un diamante en bruto; lo demás viene por añadidura: el infaltable idilio amoroso, lacrimoso y lastimero, que se consuma, violines mediante, con la inmolación de la bestia. |