El animador de la pantera rosa
Todas huelen igual: putas, vedettes, bailarinas, no seamos tan duros. Todas hieden: ese olor fresco...
Lo malo de nuestro mal fútbol
Cuantas más posibilidades tenemos de apreciar el fútbol de otras latitudes, particularmente el europeo, más conciencia tomamos de lo pobre que es el nuestro...
De las muñecas a los balones de fútbol
Como decía mi madre, yo siempre fui “medio mula”. Entre los diez y los once años, mientras las chiquillas de mi edad lucían, coquetas, sus delicados vestidos y jugaban con muñecas...
Pasión albiceleste
Las muñecas nunca fueron santo de mi devoción; las pelotas tampoco. Crecí en una generación que repetía, como una de sus máximas, aquello de que el fútbol es cosa de niños
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